Objetos

Cartas de mujeres. AL BORDE

Editado por CQ

2011

Cartas de Mujeres es una campaña de ONU Mujeres y el CAC – Centro de Arte Contemporáneo creada para desprejuiciar la memoria colectiva, mostrar la diversidad de lo femenino y alejarnos de ese desgastado cliché de mujer frágil y “rosada”. Todo esto a partir de mujeres y hombres escribiendo sus propias historias desde los espacios públicos de la ciudad. La campaña abarcó una gran cantidad de frentes, desde talleres en diferentes ciudades del país hasta noches de eventos públicos dirigidos a mujeres. Nuestro papel fue diseñar los dispositivos donde las mujeres escribirían sus cartas.

UN LUGAR PARA SENTARSE, UN LUGAR PARA ESCRIBIR

Este lugar para sentarse debe ser cómodo, motivar la introspección y así también la escritura sincera. Pero la comodidad es algo subjetivo, cada persona es particular y por lo tanto tiene gustos particulares, se sentirá más cómoda en ciertas circunstancias y con ciertos objetos. Es necesario que el objeto a diseñarse sea por lo tanto particular, tanto como las personalidades que están detrás de las cartas y que constituyen la misma esencia de lo que busca visibilizar la campaña.

El lugar para apoyar el papel tiene menos condiciones, es simplemente una superficie plana: una mesa de pupitre.

Nos quedan entonces dos posibilidades, diseñar un lugar para sentarse que guste y atraiga a todo el mundo -básicamente imposible- o diseñar muchísimos tipos de lugares para que cada persona use la que más le agrade -tampoco parecía muy fácil en su momento-.

SENCILLO COMO UN PEPINILLO

El proyecto se resuelve con la instalación de un tablero de pupitre en los lugares más diversos y así se abre la posibilidad de que cada persona elija el lugar con el que más se identifica: un lugar tipo tarima para alguien extrovertida, un lugar tipo abrazo protector para alguien tímida, un lugar pequeño para las pequeñas, un lugar grande para las grandes, un lugar chic para las chic, un lugar transgresor para las rebeldes.

Utilizamos la misma estrategia en tres escenarios distintos. En el primer escenario se vale todo, es una apropiación espontánea del espacio público, cualquier cosa en la que alguien se pueda acomodar es susceptible de adaptarse como espacio de escritura.

El segundo escenario es una apropiación del mobiliario público existente. Si ya hay bancas en la ciudad que están construidas para soportar la intemperie y el uso frecuente, ¿para qué construir otras? Sólo añadimos nuestro tablero de pupitre.

El tercer escenario es una apropiación de mobiliario doméstico, la intervención es transportable y se adapta fácilmente a diferentes situaciones. Un equipo de gestión se encargó de conseguir una diversidad de sillas menospreciadas, el resto fue arreglar los desperfectos e instalar el tablero de pupitre.

El proyecto implicó caminar, recoger, limpiar y atornillar un pupitre a casi todo lo que estaba en nuestro paso. Entre mujeres, anécdotas e historias, las sillas cobraron vida propia y en un mes la campaña recolectó 10.000 cartas.

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