Obras

Biblioteca en Muyinga

Editado por NuriaPrieto

La primera biblioteca de Muyinga, parte de un futuro que incluya a niños sordos, y está construida con bloques de tierra compactada de manera participativa.

Nuestro trabajo en África comenzó en el marco de OpenStructures.net. BC fue el encargado de “Open Structures” de transformar la maqueta a la arquitectura real. Un proceso constructivo que incluye usuarios y economías de segundo orden. Los ciclos de la vida, ciclos del agua, ciclos de energía se conectan en todo este proceso. Este modelo de OpenStructures fue denominado Case Study (CS) 1: Katanga, Congo. Era teórico y con gran base de investigación. Cinco años después, la biblioteca de Muyinga en Burundi está casi terminada.

Inspiraciones vernáculas

Un profundo estudio de la arquitectura vernácula de Burundi, es la base del diseño del edificio. Dos meses de trabajo de campo en la región y provincias cercanas nos dan la visión de los materiales locales, técnicas y tipologías edificatorias. Estos hallazgos se aplican, se ponen al día y se reinterpretan enmarcados con el saber hacer local y las tradiciones de Muyinga.

La biblioteca se organiza a lo largo de un espacio de circulación longitudinal cubierto. Este “porche de entrada” es un espacio que se puede encontrar a menudo en la tradición constructiva de Burundi proporcionando refugio de las lluvias y del fuerte sol.

La vida se produce en gran medida en este porche; encuentros, zonas de descanso, conversaciones, esperas, es realmente un espacio social constituido por las relaciones de la comunidad.

Este porche está deliberadamente sobredimensionado para convertirse en la extensión de la biblioteca. Las puertas transparentes entre los pilares crean la interacción entre interior, exterior y el porche. Completamente abiertas, estas puertas hacen que la biblioteca se abra a una plaza adyacente con vistas impresionantes de Burundi, sobre las “milles collines” (1000 colinas).

En el límite longitudinal, el porche fluye a la calle, donde unas vallas permiten controlar el acceso. Estas vallas son un importante elemento arquitectónico de la fachada urbana, mostrando claramente cuando la biblioteca está abierta y cuándo cerrada. Por otra parte, el porche continúa manteniendo la circulación y el acceso para la futura escuela.

Un importante elemento en la arquitectura de Burundi (y en general en la arquitectura africana) se encuentra muy presente en las líneas de propiedad. Es una tradición que vuelve a las prácticas tribales de prácticas que componen una familia de asentamientos. Para la biblioteca de Muyinga, el muro compuesto es considerado un proceso de co-diseño con la comunidad y el NGO local. El muro facilita el aterrazado de una colina como muro de contención con una técnica de muro seco, baja en las zonas de juego y de la escuela, alta en contacto con la calle. Así la vista hacia el valle no se ve comprometida, mientras que se garantiza la seguridad desde la calle.

La forma general de la biblioteca es el resultado de una lógica estructural derivada por un lado de la elección del material (tierra compactada, bloques de ladrillo y arcilla para las tejas de cubierta). Las tejas producidas de manera local eran considerablemente más pesadas que las chapas de acero corrugado importadas. Esto inspiró el sistema estructural de apoyos separados con intervalos de 1,30m, que también actúan como huecos para los grandes muros de la biblioteca. Esta repetición rítmica de los soportes es una características reconocible del edificio, tanto en el exterior como en el interior.

La cubierta tiene una pendiente del 35% con un alero para proteger los bloques de arcilla CEB sin cocer, y contribuye a la arquitectura de la biblioteca.

Consideraciones climáticas inspiradas en el volumen y la fachada: el interior continuo con ventilación cruzada ayuda a llevar la humedad y el aire caliente fuera. Así la fachada se perfora de acuerdo con el ritmo de los ladrillos y la biblioteca adquiere luminosidad por la tarde.

La habitación a doble altura en la calle aporta la posibilidad para crear un espacio especial para los lectores más pequeños. Este espacio para niños consiste en una esquina de madera en el suelo, que facilita un espacio acogedor para leer. Está terminado con una enorme hamaca de cuerda de sisal como mecedora, en la que los niños pueden soñar con las historias que suceden en los libros.

La futura escuela continuará su relación armoniosa a través del lugar, creando zonas de juego y patios para acomodarse entre las colinas y árboles existentes. Mientras tanto, la biblioteca trabajará como un edificio autónomo con un acabado definido.

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