Obras

Remodelación del Banco de Portugal. Gonçalo Sousa Byrne, João Pedro Falcão de Campos

Editado por NuriaPrieto

La remodelación del edificio de la sede del Banco de Portugal busca contribuir al fortalecimiento de la centralidad política, institucional y cultural representante de Lisboa, en la Baixa. El respeto por el patrimonio, la memoria y la identidad, como estímulos para el procesamiento, la creatividad y la innovación.

El proyecto está inspirado en la presencia arquitectónica y urbana de la admirable “fábrica” Pombal, que es probablemente el ejemplo más notable de la Ilustración europea y podría decirse que de la ciudad, uno de los puntos destacados de nuestra cultura, destacando: el concepto de la piedra angular que con la integración de la iglesia de San Julián, no pone en peligro su presencia unitaria; la importancia de la escenografía, la cara de las fachadas y la jerarquía respectiva; la relevancia de la presencia del vestíbulo longitudinal, el funcionamiento y la coordinación de todos los conjuntos.

La apertura del edificio a la ciudad, la salvaguarda de los problemas de privacidad y seguridad inherente, el funcionamiento de la institución, fue la base de la concepción arquitectónica. El diseño tiene la clara intención de dar a conocer y poner a disposición los magníficos espacios de la antigua iglesia y su conexión con el vestíbulo de la manzana. La notable proporción de huecos de la secuencia que forman una plaza y la red urbana de la calle, son la columna vertebral de todo el edificio.

La ampliación del espacio público, la Plaza de la Ciudad y San Julián, y sus características experimentan la permeabilidad de la luz y la concreción en el interior del bloque por Pombalino.

El espacio después de la entrada del atrio de la iglesia, nave, altar y conectado axialmente al vestíbulo, permite estructurar y ordenar el uso de todo el edificio. Las circulaciones verticales, ascensores y escaleras mecánicas, suavizar este eje longitudinal principal. La espacialidad de la Iglesia, en todo su esplendor, ofrece excelentes condiciones para actividades, y manifestaciones culturales. La iglesia funciona como un espacio de refugio y como espacio cultural de usos múltiples, sala de estar del edificio de la sede del Banco de Portugal.

Es la intención del Banco de Portugal la de instalar el Museo en los alrededores de la iglesia para reforzar la idea de abrir la ciudad, el museo tratará de comunicarse con la comunidad y promocionar la alfabetización económica y financiera. Además de estos efectos, el proyecto se concibe como un proceso de conocimiento y posterior aclaración de las funciones programáticas, y tiene acceso a las soluciones técnicas adecuadas que son resultado de un diálogo permanente con el titular de la obra, las autoridades de concesión de licencias y especialidades implicados: estructuras, instalaciones especiales, la arqueología, restauración, museología, artes visuales, respetando la historia del edificio.

Al principio del proceso resaltar el logro de un conjunto de estudios que permitió evaluar el comportamiento del bloque y establecer estrategias de diseño estrictos: levantamientos arquitectónicos, encuestas, estudios fotogramétricos, estudio de diagnóstico de cimentaciones y estructuras, prospecciones arqueológicas geotécnicos y geológicos, metodologías de estudio de delineación, intervención de restauración, guión basado museología y la historia del edificio.

El refuerzo estructural del edificio era un objetivo primordial de cualquier intervención, por lo que proteger a las personas y los bienes en una situación similar a la del desastre de 1755 y cumplir el código Euro 8 (código internacional de los reglamentos de las estructuras resistentes a los terremotos) era fundamental.

Se realiza la construcción de un modelo estructural del comportamiento de todo el bloque que en caso de un terremoto de intensidad moderada (grado 7 en la escala de Richter) las áreas con mayor riesgo de colapso sería el frontón de la iglesia, el campanario y el edificio que acoge la sala de juntas.

Con el fin de limitar las intervenciones se optó por demoler el interior de los dos edificios adyacentes a la iglesia, con el bloque de conexión restante, manteniendo las fachadas exteriores. Estos fueron construcciones de sacrificio, los edificios implantados permitieron su reconstrucción en hormigón, confiriendo rigidez estructural a todo el bloque. También facilitó albergar las escaleras y ascensores, así como los conductos verticales de más infraestructura HVAC, eléctricos, hidráulicos, de incendios y de seguridad también beneficiando la accesibilidad y la movilidad.

Uno de los mayores desafíos del proyecto y el trabajo fue la colocación exacta de las diversas redes de infraestructura y optimizar sus rutas, lo que minimiza su impacto de espacio y facilita las operaciones de mantenimiento. Como era de esperar, y como resultado de las estudios anteriores, la arqueología ha asumido un papel de liderazgo durante todo el procedimiento. De los varios hallazgos se destacan entre la pared de D. Dinis, el patrimonio nacional, que se integrará en el futuro museo de la ruta; los cimientos del altar que completan el conjunto al que pertenece; la existencia de una necrópolis en la zona antigua iglesia; la conexión con pombalina; y fragmentos de cerámica que cubren un espectro que tiene por límite inferior el s.I dC.

Los ornamentos de la iglesia se encontraban en distintos estados de preservación. El daño hecho mediante la construcción de viviendas entorno al exterior de las capillas y el altar fueron muy significativas.

En un contexto de debate y una cuidadosa consideración, hemos tratado de mejorar el conjunto y que conserve la mayor parte de la piedra natural como zona de piedra caliza, con sus diferentes tonos y texturas, asumiendo sus cicatrices como símbolos de tiempo. Por encima de todo, hemos tratado de lograr un equilibrio general y la armonía, utilizando todas las técnicas disponibles: mantenimiento, reparación, restauración, reconstrucción y renovación.

La intervención trató de mantener las estructuras existentes mantenimiento y renovando la infraestructura y reforzando las estructuras, respetando escrupulosamente el montaje decorativo existente, como en los salones de la Asamblea y el Consejo.

Para definir y acondicionar acústicamente el espacio de la iglesia y el museo fue concebido un conjunto de cortinas y telas de seda pura, dorada y plateada. El artista Fernanda e Fragateiro fueron invitados a participar en su diseño, realizado una pintura cuidadosa a mano que juega con los manuscritos originales del Libro del desasosiego, escrito por Bernardo Soares, un heterónimo de Fernando Pessoa.

Su repercusión en el espacio arquitectónico trae algo precioso, sutil y delicado que provoca la interacción activa con el espectador. El uso de la seda y la inserción de las pinturas con una materialidad que irradia luz, calor y ligereza, en contraste con la opacidad, el peso y la piedra fría.

El proyecto buscaba una vista unitaria de toda la acción, un deseo de continuidad y complementariedad, donde lo antiguo y lo contemporáneo, el original y la reparación, restauración e intervención propuestas se incorporen formando una nueva singularidad que satisface las necesidades de utilidad y belleza.

Lisboa, 29 de enero 2013

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