Obras

Edificio de oficinas en Dornbirn. Kaufmann

Editado por CQ

El LCT ONE (LifeCycle Tower One) es una construcción pionera en muchos aspectos, pero principalmente destaca por ser el primer edificio de ocho plantas de altura realizado con estructura de madera vista.

El edificio es el prototipo del sistema constructivo desarrollado por el proyecto de investigación en construcción prefabricada en madera LifeCycleTower (LCT). Dicho proyecto nació en 2009 con la participación de la constructora Rhomberg Bau GmbH, el estudio de arquitectos Hermann Kaufmann ZT GmbH, el estudio de ingenieros Arup GmbH, la empresa de construcción en madera Wiehag y la Universidad Técnica de Graz. La empresa Cree GmbH, creada por Rhomberg para construir edificios mediante el sistema LifeCycleTower, es la propietaria, constructora y responsable del desarrollo del proyecto.

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Considerando estrictamente las ordenanzas de construcción, el LCT ONE es casi un edificio en altura. La frontera para estos edificios se establece cuando el forjado superior está a 22 metros del suelo, máxima altura a la que pueden acceder los equipos de bomberos desde el suelo. Los edificios de altura superior requieren escaleras de emergencia y otras medidas de seguridad suplementarias. El edificio LCT ONE tiene una altura máxima de 21,97 m.

El edificio consiste en un núcleo de comunicaciones de hormigón armado adosado a uno de los lados del bloque de oficinas con estructura de madera. El núcleo estabiliza el edificio frente a esfuerzos horizontales (viento, sismo, terreno en desnivel). A diferencia de la propuesta previa del proyecto de investigación LCT, que pretendía construir también en madera el núcleo de comunicaciones, la solución definitiva se ha ejecutado con hormigón in situ. Este cambio ha sido el resultado de un estudio detallado de las disposiciones legales de prevención de incendios, que señalan que actualmente no es posible realizar el núcleo de comunicaciones e instalaciones con material combustible. La normativa también obligó a construir con hormigón la planta baja.

Con la certificación de resistencia a fuego REI 90 del forjado híbrido de madera y hormigón se cumplió una condición importante para los responsables de la prevención de incendios, y fue el paso definitivo hacia su construcción. Para alcanzarla, varias piezas ensambladas de madera, de 2,7 metros –correspondientes a la modulación de la fachada– por 8,1 metros –correspondientes a la profundidad potencial del espacio–, fueron sometidas a un ensayo de fuego en la empresa Pavus, en la República Checa.

El forjado nervado de madera y hormigón resultó la verdadera clave para poder construir en altura, ya que permite que las plantas queden separadas por un estrato no combustible.

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La unión entre la madera y el hormigón se logra mediante cajeados en la madera y conectores metálicos atornillados hasta el centro de las vigas antes de hormigonar. El tubo de acero en la cara superior de los soportes y las placas de acero con dos espigas en la cara inferior son tanto los conectores entre pilares y forjados como los elementos de nivelación de los forjados.

El zuncho de hormigón en el extremo de la losa de forjado contribuye de forma considerable a la distribución de los potentes esfuerzos resultantes de las cargas de fachada. La madera de los soportes dobles apoya directamente sobre este zuncho de hormigón, que proporciona además la necesaria sectorización a fuego de cada planta en la zona de unión con los soportes, evitando en todo momento las uniones madera-madera en los elementos cortafuegos, y desde un punto de vista estructural, evita que la transmisión de los esfuerzos del forjado a los soportes se produzca a lo largo de la fibra en el caso de un dintel de madera.

Las losas de forjado se apoyan en el núcleo de comunicaciones de hormigón, mediante ménsulas de acero. Éstas se han dimensionado para una sobrecarga de uso de 4 kN/m2. Las uniones entre forjado y pilar se consideran articulaciones puras y a éste sólo se le exige soportar esfuerzos normales a su eje.

La prefabricación de las losas simplifica notablemente el proceso de ejecución. Los elementos del forjado pueden fabricarse industrialmente con mayor precisión, se eliminan los tiempos de curado en obra, y el tiempo de montaje en obra se acorta considerablemente. La construcción quedó terminada en ocho días, exactamente de acuerdo a las previsiones.

Cuando las losas de forjado están situadas en su posición y se ha terminado una nueva planta, se hormigonan las uniones de los conectores y las juntas entre losas de forjado para formar un conjunto solidario y resistente a los esfuerzos. Los espacios entre las vigas del forjado se aprovechan para el trazado de conductos de instalaciones.

Los soportes verticales están formados por pilares dobles de madera laminada de 24 x 24 cm cada uno. De acuerdo a la distribución de esfuerzos, los soportes son dimensionados conforme a sus requerimientos estáticos efectivos. Los pilares se han ensayado para una resistencia al fuego de R 90. Al presentar tres caras vistas y una cuarta cubierta por la fachada, que carece de exigencias en cuanto a protección de incendios, el ensayo hubo de tener en cuenta una posible combustión por los cuatro lados. Para Hermann Kaufmann, estos pilares de madera vista resultan especialmente gratificantes, por la calidez que transmiten al espacio interior.

Desde consideraciones de seguridad frente al fuego, el uso de elementos de madera sin revestimiento tiene la ventaja de impedir la formación de fuegos ocultos en cavidades o detrás de las placas de revestimiento. Y por otra parte, la ausencia de revestimientos permite ahorrar recursos. El edificio cuenta además con un sistema de rociadores.

El edificio se apoya en 112 pilares dobles y 21 pilares triples –en las esquinas– de 2,70 m de altura. El cerramiento de la fachada se realiza con paneles prefabricados de hasta 12 m de largo. Estos paneles no son estructurales y van fijados a los soportes. Tienen 48 cm de espesor, y un valor U de 0,12 W/m2K. Los paneles se cierran por el interior con tablero de viruta orientada, y por el exterior con tablero de partículas de madera aglomeradas con cemento. Los elementos de fachada se entregan con las carpinterías mixtas de madera y aluminio ya instaladas en taller. Las carpinterías se cierran con vidrio triple y son practicables. Las fachadas cuentan con un amplio porcentaje de huecos, superior al 50%.

Por motivos de protección al fuego, en el exterior de la fachada solo se emplearon materiales no combustibles. Los paneles exteriores de aluminio con núcleo de rigidización tienen un contenido de aluminio reciclado de alrededor del 60% y pueden reciclarse completamente al final de su vida útil.

El consumo energético (calefacción, electricidad), que puede ser optimizado individualmente de acuerdo a los requerimientos particulares de cada zona, está en parte cubierto por una instalación de paneles fotovoltaicos situada en la cubierta del edificio. En su conjunto, el edificio LCT ONE cumple con los estándares Passivhaus.

No es una casualidad que el proyecto LCT ONE se haya levantado en Dornbirn. La región austriaca de Voralberg, en donde se localiza esta ciudad tiene una larga y rica tradición de construcción en madera y ahora ofrece a la comunidad internacional esta inteligente solución híbrida con la que es posible la construcción en altura con estructura de madera vista. [T]

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