Obras

Biblioteca Katiou. Albert Faus

Editado por CQ

El municipio de Komsilga situado a unos 30km al sur de Ouagadougou, la capital de Burkina Faso, está compuesto por una veintena de pequeños poblados en los que residen más de 50.000 habitantes. El Liceo Departamental es un centro escolar en el que se imparten cursos de secundaria a más de un millar de estudiantes. Dicho centro se encuentra en lo que podríamos llamar núcleo urbano de la localidad, justo detrás del Ayuntamiento, en un terreno no vallado de unas 35 ha.

La Fundación KATIOU, promotora de la biblioteca, es una entidad franco-española sin ánimo de lucro, comprometida en la mejora de las condiciones educativas de la juventud de este país del oeste de África. Los últimos años ha llevado a cabo diversos proyectos de construcción de escuelas en la misma localidad.

La ubicación final de la Biblioteca fue el resultado de un largo debate con el Alcalde y los responsables del Centro escolar. Después de estudiar cuidadosamente las condiciones del solar propuse ubicarla… entre los Karité, allí donde las mujeres se sientan a vender comida y los chicos se tumban al frescor de la sombra. La alineación de tres Karité (Vitellaria Paradoxa) por un lado, y un cuarto junto con dos Nimier (Azadirachta Indica) por el otro, creaba un ámbito muy sugerente. Dicha área representa unos 800 m2 teniendo en cuenta el espacio interior entre los árboles así como la sombra que proyectan y está en el punto medio del lado oeste de la parcela -el que coincide con el frente a calle-, lugar donde está prevista la ubicación de la futura entrada al recinto una vez sea cercado. Además, un par de los caminos principales por los que los alumnos acceden a pie o en bicicleta a la escuela pasaban junto a ese lugar.

El diseño arquitectónico en Burkina Faso debe tener en cuenta diferentes factores que influyen de una manera determinante. En primer lugar las temperaturas medias diurnas no bajan de los 30° y en abril superan los 45°. El Harmatán -vientos de Noreste cargados de arena y polvo del Sahel- actúa entre los meses de enero y marzo, condicionando la orientación de los edificios. En verano se producen fuertes precipitaciones acompañadas de intensos vientos de levante, el resto del año, ni una gota. Dada su proximidad al Ecuador, durante 6 meses al año asolea desde el sur -del 21 de septiembre al 21 de marzo- con una inclinación máxima de 55° y en los 6 meses siguientes el asoleo llega desde norte con una inclinación máxima de 101°.

Construir entre árboles de porte medio protege al edificio de las fuertes ráfagas de viento de noreste y, en consecuencia, ayuda a detener el avance del polvo que inunda el ambiente durante gran parte del año. Además, el Karité y el Nimier tan solo pierden la hoja aproximadamente durante un mes y medio, por lo que garantizan que el entorno adyacente a la construcción quede sombreado. Esto permite “refrescar” el interior de la edificación potenciando la ventilación cruzada en sentido norte-sur.

El programa se desarrolla en un volumen único para sala de lectura, ordenadores, área de control y almacén (122,00 m2), más una pequeña terraza y rampa de acceso (25,50 m2). Todo ha sido construido por poco más de 20.000 €, unos 145 €/m2, sin tener en cuenta el mobiliario donado por el matrimonio Friggit, creadores de la Fundación KATIOU, ni los ordenadores entregados por Banco de Santander. Dicha pareja ha aportado también una treintena de módulos de carpintería de aluminio con placas de policarbonato translúcido provenientes del desmontaje de una veranda de su domicilio en Madrid. El reciclaje de este material plástico para las carpinterías de la biblioteca ha ayudado a contener el presupuesto de construcción.

Al tratarse de un edificio de reducidas dimensiones, se plantea dar “grosor” al muro construyendo las estanterías a ambos lados de la sala para así liberar el espacio interior, colocando las mesas de consulta y lectura en el centro. Un muro que no llega a techo define el espacio de la administración por un lado y del almacén por el otro.

La construcción descansa en una cimentación de hormigón ciclópeo sobre la que se construye un murete base de 40cm en el que se embebe una viga riostra perimetral de hormigón armado. El interior se rellena con las tierras provenientes de la excavación y una vez compactado se realiza una solera de hormigón en masa alisado a mano.

Sobre esta plataforma resistente se construye la estructura portante, un sistema mixto de muros de carga y pilares de fábrica de ladrillo BTC (ladrillo de tierra comprimida). Estos ladrillos son una mezcla de tierras lateríticas seleccionadas estabilizadas con un porcentaje variable de cemento -en este edificio al 7%- y comprimidas en prensa neumática. En Ouagadougou, a menos de una cincuentena de kilómetros de nuestra obra, se confeccionan de manera industrial. Las fábricas levantadas con este material pueden llegar a resistencias de unos 10N/mm2 a compresión simple. Aunque la incorporación de cemento aumenta la impermeabilidad de las piezas, lo óptimo es evitar el impacto de lluvias directas sobre sus paramentos pues acaban erosionándolo de manera importante. Por ello se dispone el edificio exponiendo la menor superficie posible de fachada según la orientación más frecuente de las precipitaciones.

La Biblioteca se concibe con una cubierta superior totalmente exenta a fin de evitar al máximo el asoleo directo en los muros y poder evacuar rápidamente el agua de lluvia. Una especie de parasol-paraguas de estructura metálica y cubrición con placas grecadas galvanizadas los tramos rectos, y placa de igual greca pero plástica y translúcida en el tramo curvo central.

Bajo esta gran cubierta se requiere de un techo que cierre el volumen interior. Se resuelve con una estructura portante de vigas de hormigón armado que coinciden con los módulos de las ventanas y estanterías. Estas vigas quedan ligadas mediante un zuncho perimetral que reposa en los pilares de obra de BTC de las fachadas longitudinales de la sala de lectura y en el muro de carga de fábrica de BTC de 14cm en ambos testeros del edificio. Antes de hormigonar las viguetas se atan a su armado unas varillas de 10mm cada 15,25cm en el tramo que corresponde al ancho de las estanterías. Sobre este armado se dispone un lecho de ladrillos de BTC en seco que con sus 9cm de espesor permite cerrar y aislar el espacio interior. Por la cara inferior se fija un paño tradicional que da colorido y ayuda a mejorar las condiciones acústicas de la sala. El tramo que coincide con las ventanas es donde se fijan los lucernarios de policarbonato, carpinterías practicables a fin de poder evacuar el aire caliente que se acumule bajo el techo.

Ambos testeros se solucionan con una losa de hormigón armado pues es únicamente en estos puntos donde el vuelo de la cubierta metálica no asegura que en algún momento de tormenta con fuertes vientos pudiera llegar alguna gota de agua. La ligera pendiente del acabado superior de la losa nos permite mantener estanco el espacio interior.

En edificios con presupuestos ajustados como éste, lo habitual es colocar simples carpinterías metálicas sin acristalar, con lamelas orientables que permitan regular la ventilación y el nivel lumínico del interior. Disponer de numerosas ventanas en las fachadas no nos asegura una buena iluminación natural pues dadas las exigentes y cambiantes condiciones climáticas del lugar, o bien porque hay mucho polvo en el exterior, o bien porque el aire circundante está ardiendo, o tal vez porque llegaron las fuertes tormentas con la lluvia a 45°, o porque las temperaturas en diciembre “descendieron” y aquí a 25° ya se ponen gorro y guantes de lana, que la realidad demuestra que gran parte del año las lamas están entornadas o del todo cerradas y ello obliga al uso de la iluminación artificial en una sala de lectura incluso durante el día. Por otro lado, en Burkina Faso, uno de los países más pobres del mundo, en época de lluvias, unos 3 meses, y en los de calor extrema, otros 2, los cortes en el suministro eléctrico están al orden del día.

Por tanto, se potencia la iluminación natural mediante ventanas que reutilizan las placas de policarbonato (traslúcidas y aislantes) de 2,5cm de espesor. Las aberturas se sitúan a lo largo de las fachadas norte y sur así como en el techo con la disposición de unos grandes lucernarios del mismo ancho. El paso de la luz natural primero a través de las placas plásticas translúcidas de la cubierta superior y filtradas por las hojas de policarbonato después, confiere a los lucernarios el aspecto de grandes plafones de luz blanca idónea para la lectura.

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