Obras

Pabellón del vidrio. SANAA

Editado por CQ

El nuevo Pabellón de Cristal en el Museo de Arte de Toledo es un anexo al Museo de Arte. El edificio  es un espacio de exhibición para la colección que contenía  unas 5000 piezas en las antiguas instalaciones; además de servir de expositor de la colección y de mostrar las posibilidades del vidrio a través de su construcción,  también es un  recinto para la fabricación de vidrio. El pabellón es un volumen único de una planta, con un sótano, y perforado por tres patios. Envuelto en vidrio, desde el interior se consigue  la sensación de estar situado sin limite alguno y en medio de la vegetación que rodea al museo. Cada espacio funcional en el pabellón  está definido por una línea curva propia que no llega a tocarse con las de las otras burbujas más que por un delgado conducto en donde aparecen las puertas en un túnel de vidrio, cuando conectan dos espacios, o bien sin esa conexión  cuando se accede a los patios. El volumen de aire que rodea a las distintas estancias está regido por un orden lógico que permite su registro y limpieza, en donde se calienta el aire en el falso techo, se recoge la posible humedad y se establecen una separación que evite el contacto de los vidrios exteriores e interiores, para así no interrumpir los beneficios del volumen de aire. Los espacios entre las burbujas son volúmenes de aire a modo de colchones térmicos que permiten solucionar el edificio con vidrios laminares para que tan solo aparezcan las delgadas líneas entre cristales como única interrupción visual. El edificio se manifiesta básicamente a través del  vidrio; vidrios que no tienen más comportamiento estructural que el propio de sus dimensiones y que dejan para el acero la solución estructural de la cubierta que se sitúa como límite superior.  Una estructura de acero que requiere la aplicación de soluciones poco ortodoxas ya que el número de pilares en el edificio se reduce al mínimo y se altera su disposición a partir de  la cuadrícula regular de inicio. Con la alteración de la posición de pilares y consecuentemente de vigas se evita la percepción de un patrón regular. Las columnas expuestas son barras sólidas de acero de  3,5 o 4,25 pulgadas de diámetro, especificadas como acero estructural expuesto y sin  protección contra incendios, para mantener un diámetro mínimo y el aspecto terso de su superficie.

Paredes de cristal curvado que conforman  los distintos espacios del edificio,  a modo de burbujas separadas de las distintas dependencias, con unas conexiones entre los distintos recintos  que permiten la  fluidez perseguida en el proyecto. En el interior se perciben sumas distintas de vidrios que cambian la relación visual que podemos percibir entre ellos y con el exterior y que muestran la estructura, sin esconderla.   La separación entre espacios y entre el interior y el exterior se realiza con vidrios de muy poco espesor, pero entre ellas contienen más volumen que un grueso muro.

La fijación de los vidrios se realiza con un espacio ajustado recortado en el hormigón pulido del pavimento y en la parte superior por una calle en el falso techo o por el espacio entre este y la chapa metálica de remate. El vidrio se coloca en la construcción y se confía en que por su geometría y composición  no requiera una sustitución para la que sería necesario el desmontaje del falso techo.

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