construcciones

Puertas anti-inundación en el metro de Londres

Editado por NuriaPrieto

El metro de Londres es una de las construcciones de ferrocarril subterráneo urbano del mundo. Abierto en 1863 por primera vez, algunas de sus líneas circulan bajo el río Támesis y a una gran profundidad con respecto a la calle. En la ciudad de Londres, el río Támesis solía desbordarse con facilidad debido a inundaciones cíclicas cada cincuenta años aproximadamente. Este fenómeno producía daños irreparables en la ciudad, por lo que se decidió tomar medidas al respecto. Inicialmente se construirían diques de contención para el río, que paliarían parcialmente el problema hasta la construcción de las actuales barreras. Sin embargo, aquellas primeras contenciones no resultaban ser suficiente, por lo que se comienza a dotar a las construcciones subterráneas de protecciones frente a posibles desbordamientos del río. Una de las primeras grandes infraestructuras urbanas que se protegerá es el metro.

El río es atravesado hasta nueve veces en la ciudad de Londres, por cinco líneas diferentes, lo cual define 18 túneles. El problema de inundación en estos túneles es todavía mayor que en el resto de vías, planteamiento que tenía su referencia en el túnel de Brunel construido años antes. Durante la Segunda Guerra Mundial, los túneles de metro de habían reforzado para evitar agrietamientos por los bombardeos, y permitir que las estaciones funcionasen como refugio antiaéreo.

inundaciones en 1953

inundaciones en 1953

Desde el año 1938 por consejo de William Harcrow se había dispuesto un sistema de cierre automático, en el que los túneles se bloqueaban con cierres de hormigón, pero no ésta no era una buena solución, ya que bloqueaba el túnel durante demasiado tiempo, y se planteaba que se debería utilizar una solución más flexible. En 1939 se dispone un sistema de cierre de puertas metálicas de chapa de acero. Las chapas, muy pesadas, de hasta 6 toneladas y 30cm de espesor, se situaban en puntos clave que permitían aislar determinadas partes del túnel. La solución aportaba mucha más flexibilidad ya que podían ser retiradas más fácilmente mediante medios manuales o accionadas por electricidad cuando ésta se reactivaba tras la inundación. Nos e trataba de un sistema especialmente innovador, ya que ésta había sido una solución provisional durante la primera guerra mundial para prever la entrada de escombro en los túneles, que eran utilizados como refugio. Únicamente se dejó sin proteger la vieja línea norte, que efectivamente quedó destrozada por completo con los bombardeos.

'Loop' de Charing Cross, por IanVisits

'Loop' de Charing Cross, por IanVisits

Al final de la Segunda Guerra Mundial se habían colocado todas las puertas, con especial cuidado en las estaciones de , South Kensington, Embankment, Charing Cross, Waterloo, London Road, London Bridge, Wapping, Bethnal Green y Bank, además de algunas otras de emergencia en Holborn al final de la Picadilly Line.

por IanVisits

por IanVisits

Con el desarrollo de la Guerra Fría, crecía el miedo a un bombardeo de Londres, especialmente con las crecientes amenazas de las potencias atómicas, por lo que se decide instalar una nueva red de puertas elevando así el círculo protegido. Se instalarán nuevas puertas en las estaciones de Tottenham Court Road, Kennington, Moorgate, Liverpool Street, Green Park y Russell Square a mediados de la década de los cincuenta. Además de proteger el metro de una posible inundación y protegerlo del escombro en caso de bombardeo, mediante este sistema se planteaba que éste pudiese seguir en funcionamiento a pesar de un ataque nuclear, operando las puertas y creando así un centro de control de transporte que permitiría poner a salvo a la población y distribuir víveres. Este centro de control de las puertas anti-inundación conocido como los “Special Works” nunca se llegó a terminar, pero estaba proyectado en la estación terminal de la Línea Norte. Los trabajos habían comenzado cincuenta años antes de esta propuesta, pero con la ampliación de Hampstead Heath se cesaron en 1907, volverían a retomarse entonces, para este centro de control durante los 70. Finalmente sólo se construyó un búnker subterráneo, pero el resto del edificio no se completaría en parte porque los estudios militares determinaron que un ataque nuclear sobre Londres dejaría la ciudad inutilizada por completo y este plan sería inviable. Las defensas anti-inundación siguen en uso en el metro de Londres en la actualidad, como un sistema secundario de protección, ya que no sólo se ha construido la barrera del Támesis sino que las estaciones han mejorado notablemente.