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Paracaídas

Editado por B LopezCotelo

Hoy en día todos aceptamos que es posible saltar desde alturas kilométricas y sobrevivir gracias a un trozo de tela. El paracaidismo se ha popularizado, ha llegado a convertirse en un deporte. No es ya una actividad restringida a los cuerpos de élite del ejército o a científicos interesados en el estudio de la aeronáutica. Pero no siempre ha sido así.

En el año 852, el físico e inventor andalusí Abbas Ibn Firnas decidió probar un artefacto diseñado por él mismo lanzándose al vacío desde una torre en la ciudad de Córdoba. Es el primer intento documentado de salto con un rudimentario paracaídas. Ibn Firnas se fracturó las dos piernas, pero logró flotar en el aire durante algunos segundos y sobrevivir. A pesar de este éxito, hubo que esperar seis siglos para apreciar evoluciones en las técnicas de paracaidismo. En el siglo XV Leonardo da Vinci desarrolló el primer artefacto diseñado para planear a partir de la observación de las leyes de la física y la naturaleza. El paracaídas de Leonardo era de forma piramidal. Al contrario que Ibn Firmas, da Vinci nunca probó su invento.

Paracídas diseñado por Leonardo da Vinci

Paracaídas diseñado por Leonardo da Vinci

La idea de planear había arraigado en el imaginario colectivo, y durante los siglos siguientes muchos científicos diseñaron paracaídas: en 1616 Fausto de Veranzo publicó su obra “Machinae Nova”, donde incluyó la ilustración del Homo Volans. En ella, un hombre flotaba en el aire gracias a un artefacto rectangular al que estaba unido por un arnés.

La gran revolución del paracaidismo surgió a finales del siglo XVIII, cuando la aeronáutica experimentó un intenso renacer. Los avances en el diseño de globos aerostáticos y otras máquinas voladoras primitivas, hicieron recuperar la idea del paracaídas: un instrumento que permitiese amortiguar caídas desde grandes alturas sería la única forma de salvar la vida de los tripulantes ante cualquier incidente. Desde 1779 el físico francés Sebastián Lenormand llevó acabo experimentos con animales para perfeccionar las técnicas de paracaidismo. Seis años más tarde Jean Pierre Blanchard diseñó el primer paracaídas plegable, sin cúpula rígida. Finalmente, en 1797, André Jacques Garnerin llevó acabo el primer salto en paracaídas con éxito absoluto desde un globo aerostático. Lo hizo el 27 de Octubre de ese año, sobre la ciudad de París y ante la mirada de una multitud que se congregó expectante para ver la exhibición del paracaidista.

Grabado del salto de Garnerin sobre París

Grabado del salto de Garnerin sobre París

Paracaídas de Garnerin. Por 1902encyclopedia.com

Paracaídas de Garnerin. Por 1902encyclopedia.com

Paracaídas de Garnerin. Por 1902encyclopedia.com

Paracaídas de Garnerin. Por 1902encyclopedia.com

Paracaídas de Cockings

Paracaídas de Cockings

Grabado de paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de Zeppelin y paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de Zeppelin y paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de globo aerostático y paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de globo aerostático y paracaídas. Siglo XVIII

Grabado de globo aerostático y paracaídas. Siglo XVIII

Portada de Sport Aéronautique. 1885

La Segunda Guerra Mundial supuso el impulso definitivo  para el perfeccionamiento del paracaídas. Su utilización como instrumento de guerra fue crucial en la contienda porque permitió el desembarco de tropas aerotransportadas en la retaguardia de las líneas enemigas. Además, la revolución en el material de fabricación de los paracaídas fue consecuencia de las circunstancias de esta guerra: tradicionalmente habían sido elaborados con seda, pero durante la campaña gran parte de las enormes plantaciones de esta tela en Asia estaban controladas por Japón. Los países occidentales decidieron ensayar con un nuevo material sintético, el nylon, que resultó ser mucho más adecuado que la propia seda.

Por Taringa.net

Por Taringa.net

Paracaídas de seda. Por Hagley Museum and Library

Paracaídas de seda. Por Hagley Museum and Library

En la segunda mitad del siglo XX, el paracaídas trascendió el mero uso ligado a la seguridad o las necesidades militares. Se convirtió en un deporte popular y el número de practicantes se multiplicó de manera exponencial. Los paracaídas modernos constan de dos capas de tela, la superior llamada extrado y la inferior intrado, separadas por segmentos verticales de tela que lo dividen en celdas. Habitualmente tienen forma rectangular o elíptica, y se subdividen en 7 o 9 celdas. Los materiales más comunes hoy en día son dos tipos de tela, la F-111 o porosa y la ZP o cero porosidad, que pueden ser combinadas. Unas perforaciones en la parte frontal de las celdas permiten la entrada de aire, mientras que la parte posterior está sellada para impedir su salida. De este modo el paracaídas se mantiene rígido durante el descenso. El cordaje que une el velamen al arnés de seguridad es el que permite controlar la dirección durante el vuelo.

Por C.Bry@nt

Por C.Bry@nt

Music Moves My Feet

Music Moves My Feet

El parapente o el ala delta son artefactos que optimizan la capacidad de planeamiento o despegue gracias a adaptaciones en su diseño aerodinámico. Pero su origen es común al del paracaídas. Las culturas antiguas, de la griega a la china, empezaron muy pronto a experimentar con instrumentos que permitiesen amortiguar caídas. El germen del paracaidismo es el ancestral y universal deseo del hombre de flotar ingrávido.

BLC+CQE