Obras

Our house. Ricard Turon

Editado por CQ

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Hacer una casa para uno mismo es una ilusión y un reto inmenso a la vez. El tiempo, ayuda a destilar las mejores esencias, ayuda, en definitiva, a prescindir de lo superficial.

El interés por la cultura mediterránea tradicional y la sabiduría popular, la apuesta por una arquitectura abstracta e intemporal y el pensamiento sobre la sostenibilidad de una manera muy profunda son las semillas que estimulan la formalización del proyecto.

La casa ocupa la superficie máxima permitida en una sola planta y apuesta por ganar superficie a base de estar permanentemente en contacto con el exterior. Cada habitación dispone de un patio que se aglutina alrededor de un pasillo central que vertebra los otros usos y une todos los espacios. El material elegido (aluminio) y la construcción con paneles de madera contralaminada (klh), ligeros y de construcción seca, agilizan la ejecución de la obra (6 meses). La textura y el color de la fachada (chapa de aluminio anodizado) establecen una relación abstracta con el paisaje, en permanente cambio.

Una bomba de calor geotérmica proporciona el confort necesario tanto en invierno como en verano. La apuesta por un solo suministro (el eléctrico) simplifica la ejecución. La inversión en geotérmia da un resultado óptimo; 30,21 kwh/m2 año. Teniendo en cuenta que la planta semisótano es un despacho profesional con 8-10h de funcionamiento diario esta eficiéncia es formidable. La composición de la fachada ventilada formada por: chapa de aluminio anodizado, aislante, panel portante de madera contralaminada y una placa de cartón-yeso en el interior con tan sólo 173mm de grosor es la solución perfecta para ganar superficie útil interior sin renunciar al confort que la fachada ventilada aporta en nuestras latitudes.

Fotografías: Pere Masó, de obra Ricard Turon.