Objetos

Mapas de palos

Editado por B LopezCotelo

En Julio de 1896 el capitán Winkler, de la marina alemana, vio por primera vez unas extrañas cartas marítimas que habían sido utilizadas durante siglos por los nativos de las Islas Marshall. Las cartas consistían en un entramado de palos y conchas ilegible para los navegantes europeos. Winkler indagó durante años, y gracias a la información proporcionada por algunos navegantes y jefes tribales polinesios, llegó a comprender el significado de cada uno de los elementos que componen las cartas. Los palos marcan los Dunung, palabra que condensa las particulares características del mar en las islas polinesias, determinadas especialmente por el oleaje y las corrientes. Las conchas representan islas.

Por Pruned

Por Pruned

Por Pruned

Por Pruned

Por Pruned

Por Pruned

Por Pruned

Por Pruned

Los tipos de palos respondían a un código que permitía su interpretación. Había hasta doce tipos diferentes de Dunung, aunque cuatro eran los principales: el Rilib, que se situaba siempre al este, el Kaelib al Oeste, el Bungdockerik y el Bungdokeing. Los Boot marcaban las islas y los islotes.

Las cartas fueron elaboradas sin la ayuda de brújulas, compases o astrolabios, instrumentos desconocidos en las culturas polinesias. Se pueden dividir en tres grandes grupos: las Mattang o Wappepe representan los patrones de oleaje en torno a una isla, las Medo se refieren a un grupo de islas y las Rebbelib contienen información de un archipiélago entero y su relación con los principales patrones de oleaje del océano en torno a él. Todas ellas eran fabricadas con hojas y fibras de cocotero, planta abundante en Micronesia, así como con guijarros y conchas recogidos en la orilla del mar.

chart3

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt2

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Estos mapas de palos, a pesar de su apariencia rudimentaria, permitieron a los nativos desplazarse con sus canoas a través de un territorio que comprende más de mil islas, islotes y atolones durante siglos. Por ello eran consideradas un objeto de excepcional valor: su custodia correspondía a las clases dirigentes, y su lectura estaba restringida a esta élite y a sus asistentes. Su importancia para los polinesios era tal que no las llevaban consigo en las travesías, sino que eran memorizadas por los navegantes antes de partir.

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

Por stckchrt

La interpretación de estas cartas suponía un esfuerzo y un importante conocimiento del medio, así que cuando los alemanes comenzaron a preocuparse por descifrarlas habían caído prácticamente en desuso. El archipiélago había pertenecido a España durante más de dos siglos, y la navegación entre las islas había comenzado a hacerse de acuerdo a los códigos europeos. Las cartas de palos se habían conservado como muestra ancestral de la cultua micronesia, como vestigio de una cartografía basada en la experiencia que había sido transmitida de padres a hijos.  Los marinos alemanes, con su empeño tardió en descodificarlas, y la colaboración de algunos caudillos micronesios hicieron posible perpetuar el legado de las cartas de palos. Hoy son expuestos en museos occidentales como curiosas piezas de artesanía, pero en su momento fueron la herramienta esencial en la expansión de la cultura polinesia.

BLC+CQE

[mappress]