El yacimiento arqueológico de Newgrange, en el condado de Meath, es el más célebre de Irlanda. Fue construido en torno al 3200 A.C, lo que lo convierte en uno de los más antiguos del mundo superando incluso a la Gran Pirámide de Giza y a Stonehenge. Forma parte de un complejo neolítico situado en un meandro del río Boyne, que incluye 25 galerías funerarias de las que tres, Newgrange, Knowth y Dowth, dominan un fértil valle que se extiende a los pies del conjunto.
Newgrange es un enorme montículo tallado por el hombre, rodeado de una muralla que presenta una fuerte diversidad cromática al estar formada por piezas de granito oscuro y cuarzo blanco. Algunas de estas piedras fueron transportadas desde otros lugares de Irlanda, como Wicklaw y Dundalk, lo que debió de suponer un enorme esfuerzo para constructores del siglo quinto antes de nuestra era.
El montículo está perforado por un pasadizo de 18 metros de longitud que culmina en una cámara cruciforme con una altura libre de 6 metros. El techo de esta cámara se resolvió con una falsa cúpula construida con piedras apiladas sin argamasa, pero talladas con tal exactitud que en 5000 años de existencia sólo dos de ellas han sufrido daños.
Muchas de las piedras de Newgrange han conservado símbolos tallados en su superficie. La enorme piedra de la entrada está cubierta de espirales, y también son apreciables elaboradas tallas sobre la superficie de doce de las piedras verticales que forman la galería interior, así como sobre algunas de las piezas del suelo o de la muralla exterior. Los motivos, espirales, figuras en zigzag y circunferencias, no coinciden con otras galerías funerarias halladas en Irlanda. Esto hace difícil imaginar el fin al que estaba destinada esta construcción.
El complejo de Newgrange permaneció oculto durante más de 4000 años, hasta su descubrimiento en el siglo XVII. Las excavaciones del siglo XX son las que permiten apreciar todo el trazado del conjunto. En su interior han aparecido restos de cinco cuerpos incinerados, lo que llevó a que tradicionalmente fuese considerado como una tumba. Pero otras teorías sostienen que se trataba de un observatorio astronómico o un templo vinculado al sol: el día del solsticio de invierno, la luz penetra al amanecer a través de una abertura practicada sobre la puerta de acceso hasta la cámara cruciforme, iluminando el interior de la profunda galería y haciendo visible incluso su cúpula. Newgrange podía así indicar el inicio del nuevo año para los pobladores de la Irlanda neolítica.
BLC










