Objetos

Monopatín Makaha

Editado por B LopezCotelo

Desde su torre de vigilancia en Venice Beach, Larry Stevenson veía cómo los adolescentes californianos improvisaban rudimentarios monopatines con los que reproducir sobre el asfalto los movimientos de los surfistas. Cada tarde, en su garaje, Stevenson ensayaba mejoras para esos inventos de construcción propia: estaba seguro de que podía ofrecer algo mejor.

Niño con un monopatín rudimentario, 1957. Por Gerald Bloncourt

En 1959 salió al mercado el primer monopatín comercial, en un intento de aprovechar la creciente popularidad del surf en los Estados Unidos. Ese modelo no había convencido a Stevenson, editor de la revista Surf Guide y aficionado a ese deporte. Comenzó entonces a desarrollar una tabla para monopatín basada en las tablas de surf, más aerodinámicas y manejables. En 1963 había terminado el primer prototipo, el Makaha Skateboard, cuyo nombre aludía a una playa de Hawai célebre por sus olas: Stevenson no pretendía esconder la génesis de su diseño.

El monopatín Makaha supuso un punto de inflexión. Hasta entonces, era habitual entre los californianos desmontar unos patines y atornillar sus ruedas a un tablón. Stevenson pulió el diseño de la tabla, transformándola en una superficie curvilínea, pero también cambió los ejes que unían las ruedas para facilitar el control del monopatín y aumentar la versatilidad de sus movimientos. Por otro lado, las ruedas metálicas fueron sustituidas por otras de arcilla, cuya mayor adherencia contribuía a la gobernabilidad del Makaha.

Larry Stevenson con su Makaha, 1963

Makaha de 1963

Niños con Makaha en Topanga Beach, California, en 1964

Niños con Makaha en Topanga Beach, California, en 1964

A partir de ese momento, Stevenson centró sus esfuerzos en popularizar el invento; comenzó por difundirlo a través de artículos publicados en Surf Guide, para lo que contó con el apoyo de algunas figuras del surf, y más tarde quiso demostrar en vivo las posibilidades del Makaha: así surgieron los concursos de monopatín –el primero, celebrado en la Pier Avenue Junior de Hermosa, contó con cien participantes- y el primer grupo de exhibición, patrocinado por el propio Stevenson. En los dos años siguientes sus ventas alcanzaron los cuatro millones de ejemplares, y consiguió expandir hacia el interior del país una afición que había nacido íntimamente vinculada a las playas de California.

Ejemplar de la revista ‘Surf Guide’, editada por Stevenson

‘Makaha Skate Team’ en los años sesenta

El Makaha fue la base sobre la que se desarrollaron los modelos sucesivos: la principal variación tuvo lugar en 1969, cuando Stevenson patentó el llamado Kick tail, una elevación de la parte posterior a de la tabla que -con ayuda de una barra de acero- permitía llevar a cabo piruetas difíciles de imaginar hasta ese momento. Sin embargo, las lesiones entre quienes utilizaban el Makaha eran frecuentes, hasta tal punto que la American Medical Association llegó a declarar el monopatín una amenaza para la salud pública y algunas ciudades prohibieron su uso. Hacia el final de la década de los sesenta, el ocaso del skate parecía definitivo.

Patente de ‘Kick Tail’, de Stevenson

Fábrica Makaha en Santa Mónica, California. 1964

Sólo una nueva serie de evoluciones al inicio de los setenta rescató los monopatines del olvido. En 1973, el surfista Hobie Alter comenzó a desarrollar tablas de fibra de vidrio fabricadas con alta presión, y el mismo año Frank Nasworthy incluyó ruedas de uretano que mejoraban las prestaciones de las fabricadas con arcilla. Las variaciones contribuyeron a mejorar la seguridad. Al mismo tiempo, Wes Humpston y Jim Muir lanzaron la primera línea de tablas con dibujos, y de este modo su popularidad aumentó hasta superar los límites de la década anterior. En 1976 se construyó el primer skatepark en el estado de Florida, y en los años sucesivos estas instalaciones se propagaron como una plaga. Las olas de California se habían congelado en paisajes de hormigón.

'Skatepark', años setenta

BLC