Objetos

Máquina de escribir Remington No.1

Editado por B LopezCotelo

El apellido Remington suena a violencia y a guerra confederada. Como Samuel Colt, cuyos revólveres ayudaron a dirimir diferencias en calles polvorientas del oeste americano, Eliphalet Remington unió para siempre su nombre al fuego y la pólvora como fabricante de armas largas de extraordinaria precisión. No obstante, a finales del siglo XIX sus descendientes intuyeron que debían ampliar las fronteras del negocio; los tiempos estaban cambiando, y quedaba ya poco oeste por descubrir.

Eliphalet Remington (1793-1861), fundador de 'Remington and Sons'

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras haber probado fortuna con la producción de máquinas de coser, la compañía E. Remington and Sons adquirió en 1872 la patente de una máquina de escribir que pertenecía a Sholes and Glidden. Aunque desde 1714 se habían sucedido los intentos de diseñar una máquina que facilitasen la caligrafía, el invento de Christopher Sholes fue la primera alternativa real a las tradicionales plumas y lápices. Hasta entonces, diferentes artefactos que permitían la escritura automática a personas ciegas o a lisiados habían sido poco menos que rarezas; al mismo tiempo habían aparecido otras máquinas cuyo fin era agilizar la escritura y conseguir una perfecta legibilidad, lo que había derivado en ingeniosos sistemas: teclados circulares y semiesféricos eran situados sobre un rollo de papel en el que las letras quedaban registradas. Soluciones que, con ojos de hoy, parecen erróneas y delirantes, pero que en su momento alcanzaron una acogida notable.

No obstante, fue Christopher Sholes quien convirtió la máquina de escribir en una herramienta universal. Sholes había nacido en  Pennsylvania y, tras haber trabajado como aprendiz en una imprenta, había diseñado una máquina para contar billetes; el mecanismo de ese primer invento sirvió de base para su máquina de escribir, que vio la luz en 1868 y fue vendida cuatro años más tarde a Remington and Sons; esta empresa produjo la primera unidad el 1 de mayo de 1873 en su factoría de Ilion, Nueva York, con el nombre de Remington No.1.

'Tipógrafo Mecánico', patentado por J. Jones en 1852

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Máquina caligráfica para discapacitados, patentada en 1862

 

 

 

 

 

 

 

Había algo en la máquina de Sholes que la hacía diferente. A pesar de que no permitía ver aquello que se estaba escribiendo –algo habitual en la época, hasta tal punto que estos mecanismos eran conocido como blind-writer-, sí hacía posible mecanografiar con mayor rapidez que sus predecesoras. La máquina contaba con un rodillo para la hoja de papel y un contrapeso para permitir su desplazamiento, con una barra espaciadora y con una palanca para cambiar de línea; todos estos elementos simplificaban la escritura, pero la decisión fundamental de Sholes fue la disposición de las letras en el teclado: el sistema QWERTY. Esta ordenación -cuyo nombre deriva de las seis primeras letras de la hilera superior- se ha convertido en la  contribución más trascendente de Sholes, por encima de su propia máquina de escribir. Su razón de ser ha dado pie a conjeturas, ya que tradicionalmente se le ha atribuido una intención de dificultar la mecanografía. En realidad, parece más probable que Sholes hubiera llegado al QWERTY situando en los extremos del teclado las letras utilizadas con más frecuencia en inglés, evitando así la colisión entre los martillos que imprimen los tipos sobre el papel y, con ello, el colapso del mecanismo. Por otro lado, el sistema permitía utilizar las dos manos para escribir la mayor parte de las palabras, algo que lo hacía más cómodo. El invento de Sholes permitía escribir con enorme rapidez, una posibilidad útil para la comunicación con fines tanto comerciales como bélicos, e incluso para escritores voraces que –como Georges Perec- tuvieran como ambición ‘escribir todo lo que puede escribir un hombre de hoy’[1] .

Christopher Sholes (1819-1890)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Máquina de Sholes, 1872

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Remington No.1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Remington No.1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Remington No.1, fotografía del archivo de LIFE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando los ordenadores comenzaron a sustituir a las máquinas de escribir, el sistema QWERTY fue adoptado como base para sus teclados. Aunque la decisión resultó controvertida –se argumentaba que existían alternativas más rápidas, como el sistema Dvorak- y carecía de una base lógica –en los ordenadores no existe una justificación mecánica para esta disposición de caracteres-, esta elección perpetuó el invento de Sholes y lo filtró hasta el siglo XXI.

Publicidad de Remington, 1876

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicidad de Remington, 1885

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicidad de Remington, 1888

 

 

La Remington No.1 supuso una importante contribución a la mecánica de la escritura y legó su eficaz sistema a los teclados de ordenador que, a su vez, hicieron que todo pareciese más fácil. Hoy los textos proliferan y las publicaciones se multiplican pero, por desgracia, ser más rápidos no nos ha hecho ser mejores.

Al contrario, algunos días parece necesario detenerse para mirar atrás y buscar allí esa palabra vital anhelada por Klee[2] , o recuperar ese pudor genial que llevó a Franz Kafka a repudiar sus manuscritos.

BLC

Notas:

[1] PEREC, G. (2008). Pensar/ Clasificar.Barcelona, Ed. Gedisa, p. 17

[2] Paul Klee (1879-1940) escribió en su Diario Tercero, de 1908: ‘Y en lugar de libros o federaciones de palabras, prefiero una palabra vital que lo despierte a uno…’