Objetos

Coche Dymaxion

Editado por B LopezCotelo

El proyecto Dimaxion aspiraba a revolucionar su tiempo: crear artefactos que mejorasen las condiciones de vida humanas. El arquitecto estadounidense Buckminster Fuller puso todo su empeño en conseguirlo. Durante los años treinta, además de la célebre casa Dymaxion, un nuevo vehículo fue diseñado como parte del proyecto.

El coche Dymaxion supuso un giro radical en el diseño automovilístico. Su forma de gota optimizaba las condiciones aerodinámicas y sus tres ruedas lo hacían un vehículo ágil y manejable. La rueda trasera era la que dirigía el coche, lo que le confería una extraordinaria maniobrabilidad: podía girar 180 grados sobre sí mismo. Sin embargo, su manejo era menos intuitivo, al ser inverso al de los vehículos convencionales. El coche Dymaxion ofrecía unas prestaciones superiores a cualquier otro. Podía alcanzar velocidades de hasta 190 km por hora con un consumo de 7,8 litros cada 100 kilómetros. El ahorro se conseguía situando pequeños motores en cada una de las ruedas. Tanto los motores como el eje delantero habían sido producidos por la empresa Ford.

Portada del libro: DYMAXION CAR BUCKMINSTER FULLER

Portada del libro: DYMAXION CAR BUCKMINSTER FULLER

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El segundo prototipo del Dymaxion  incluyó además la posibilidad de manejar cada rueda de manera independiente para adaptar los movimientos del vehículo a las angostas calles de las ciudades. El vehículo era casi dos veces más largo que un coche convencional. Sus 6,1 metros de longitud le permitían albergar hasta once pasajeros, pero era extraordinariamente ligero: su peso apenas superaba el de un Volkswagen Escarabajo. Era una máquina ágil, aerodinámica y eficiente. Su diseño compacto y su revestimiento metálico le conferían un aspecto futurista, idóneo para una época de absoluta confianza en la evolución científica.

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Pero en el año 1933, durante la Feria Mundial de Chicago, un accidente determinó el futuro del Dymaxion. El choque dañó seriamente el primer prototipo, falleció el conductor y los dos pasajeros resultaron heridos. La opinión pública pasó de la fascinación a la desconfianza y, aunque una investigación demostró que la causa de accidente no había sido el vehículo, su producción en serie fue suspendida. Se le acusó de ser un coche frágil, de no proteger a sus ocupantes. La empresa que había producido los únicos tres prototipos del Dymaxion, la 4D Company de Bridgeport, Connecticut,  quebró en el año 1934. Fuller renunció a los vehículos, cediéndoselos a sus empleados como forma de pago. De los dos prototipos restantes tras el accidente de la Feria Mundial, uno desapareció en los años cincuenta. Se cree que fue vendido como chatarra durante la Guerra de Corea. El otro fue encontrado abandonado en California en los años sesenta. El Museo Nacional del Automóvil decidió adquirir el vehículo para su exposición. Aunque fue parcialmente restaurado, la falta de información ha hecho difícil reconstruir su interior de acuerdo con el diseño original.

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El invento de Buckminster Fuller no llegó a ser producido a gran escala. La pérdida de interés por parte de la industria del automóvil fue definitiva. Se culpó al incidente de 1933. Pero Art Kleiner, en su libro The Age of Heretics, defiende una nueva teoría: el Dymaxion nunca fue producido en serie por el temor de los grandes inversores a una competencia desigual, que frenaría las ventas de otros vehículos en producción. Pero al margen de los motivos de su desaparición, el legado del Dymaxion no se basa en su éxito comercial, sino en la enorme influencia que ha tenido en el diseño de prototipos posteriores. La célebre Volkswagen Transporter producida desde finales de los años cuarenta es, en muchos aspectos, heredera del Dymaxion. Y sin esta furgoneta, el siglo XX no habría sido lo mismo.

Texto: BLC

Imágenes: Fuller Institute