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Crema de Protección solar

Editado por B LopezCotelo

El siglo XX lo cambió todo, también el ideal de belleza. La aristocrática piel mortecina perdió su condición de canon, y el bronceado ocupó su lugar. Durante siglos, sólo quien trabajaba el campo adquiría  un tono oscuro en su piel, lo que derivó en una identificación entre nobleza y palidez. Hasta que Coco Chanel se quemó.

Coco Chanel. Por actuallynotes.com

Coco Chanel. Por actuallynotes.com

El siglo XX es también el de las tendencias. Cuando los próceres de la moda deciden cambiar el curso de nuestras preferencias, debemos acatarlo. Chanel era en la década de 1920 quien definía qué estaba de moda y qué no. Así que, cuando su piel se quemó, causó una profunda impresión en el público y pronto el nuevo tono de su piel se transformó en canon.

En realidad, existe un telón de fondo más complejo. La piel bronceada fue encontrando su lugar en los deseos de los pálidos europeos y norteamericanos poco a poco. Durante siglos, las clases acomodadas -nobles, aristócratas y burgueses- tomaron con frecuencia baños de sol. Pero el bronceado se limitaba a las zonas expuestas que, hasta décadas recientes, eran escasas. Quien tomaba el sol en la playa o el campo iba a menudo acompañado de un séquito que velaba por la salud de su piel con ungüentos y parasoles.

'El parasol', de Goya. Por mezzo-mondo.com

'El parasol', de Goya. Por mezzo-mondo.com

Playa al inicio del siglo XX. Por mycollectors.co.uk

Playa al inicio del siglo XX. Por mycollectors.co.uk

Pero en el siglo XX, también eso cambió. La playa se hizo accesible a las masas, que demandaban medios de protección solar más económicos. Las evoluciones en el transporte fueron un factor determinante: incluso aquellos que vivían en el interior podían alcanzar la costa y, tras unas horas de exposición solar, volver más tarde a su casa. El automóvil y el ferrocarril redujeron las distancias entre el mar y las extensas zonas residenciales, especialmente en el gran foco de Occidente durante siglo XX: Estados Unidos. También eso había cambiado.

Vero Beach, Florida, a mediados del siglo XX. Por distantdreamer-sarah.blogspot.com

Vero Beach, Florida, a mediados del siglo XX. Por distantdreamer-sarah.blogspot.com

El siglo XX fue también el de los retos y las Grandes Guerras. Y de ellos nació la solución frente a la radiación ultravioleta.

Al químico Franz Greiter, el reflejo del sol sobre la nieve le quemaba a menudo la piel en sus excursiones por las montañas de Suiza. En 1938, tras una escalada al Piz Buin decidió buscar un remedio, y así nació la primera crema de protección solar efectiva. La denominó Gletscher Crème –Crema Glaciar-, y no invirtió mucho tiempo en buscar un nombre para la compañía que aún hoy comercializa sus productos: tomó el nombre del pico alpino donde el sol lo había abrasado por última vez. Greiter trabajó más tarde en establecer una escala en la eficiencia de las diferentes lociones, el Factor de Protección, cuyo desarrollo lo mantuvo ocupado hasta 1962.

La Segunda Guerra Mundial también fue esencial en el desarrollo de las cremas solares. Casi de modo paralelo a los ensayos de Greiter, el ejército norteamericano descubrió que el soleamiento extremo al que sus tropas se veían expuestas en las campañas del Pacífico provocaba serias abrasiones en su piel. Tras varios ensayos, el aceite de parafina rojo -un derivado del petróleo- se mostró como la sustancia más adecuada para la protección de las pieles claras frente a la excesiva radiación ultravioleta. Cuando la guerra terminó, el farmacéutico Benjamin Green –que antes había sido piloto- vio en la comercialización de lociones solares un mercado a explorar. La parafina fue transformada en una crema de color blanco aromatizada con jazmín, un cosmético mucho más elaborado que el rudimentario aceite distribuido entre las tropas. Tras patentar su invento, Green fundó la compañía Coppertone y lanzó al mercado  los productos Coppertone Girl y Bain de Soleil. La efectividad de estas cremas contribuyó a popularizar el bronceado como nuevo ideal de belleza en las décadas subsiguientes, y –unida a importantes campañas publicitarias- consolidaron a Green como el gran suministrador de protectores solares.

Antigua publicidad de Coppertone. Por trendenciasbelleza.com

Antigua publicidad de Coppertone. Por trendenciasbelleza.com

Antigua publicidad de Coppertone. Por goretro.blogspot.com

Antigua publicidad de Coppertone. Por goretro.blogspot.com

Antigua publicidad de Coppertone. Por trendenciasbelleza.com

Antigua publicidad de Coppertone. Por trendenciasbelleza.com

 

Antigua publicidad de Coppertone. Por goretro.blogspot.com

Antigua publicidad de Coppertone. Por goretro.blogspot.com

Con el avance del siglo XX, las cremas de protección solar se hicieron resistentes al agua y alcanzaron factores de protección muy superiores a los logrados por Green o Greiter. La misma evolución que hizo posible este desarrollo fue la que lo hizo necesario: la exposición a los rayos ultravioleta aumentó sensiblemente durante el siglo pasado a medida que la capa de ozono se veía dañada.

Productos Piz Buin. Por milcaprichos.com

Productos Piz Buin. Por milcaprichos.com

Un montañero, un aviador y Coco Chanel. Sin ellos,  la aspiración de una piel bronceada no sería hoy ni posible ni deseable. El canon vigente durante siglos se desvaneció en unas décadas. Y la tanorexia sustituyó entonces a la antigua obsesión por la piel marfileña que traslucía el azul de la sangre.

BLC