Objetos

Sedici Animali

Editado por B LopezCotelo

Mari no es un diseñador. Si no existiesen sus objetos me importaría poco. Mari es, en cambio, la conciencia de todos nosotros, es la conciencia de los diseñadores. Esto sí importa.’ Enzo Mari diseñó en 1956 un juego para niños, el puzzle Sedici Animali –Dieciséis Animales-.Tras esta inocua denominación, el diseñador italiano escondió una vehemente declaración de cómo debe ser concebido un objeto. Quizá por eso, Alessandro Mendini lo definió como la conciencia de toda una profesión.

Enzo Mari. Por dezeen.com

Enzo Mari. Por dezeen.com

Mari defiende que el objeto no puede limitarse a la persecución de una forma. Ha de responder de manera óptima a una función y, ante todo, ha de transformar al usuario de sujeto pasivo en agente activo. Cuando el usuario es un niño, Enzo Mari no varía su postura: al contrario, parte del reconocimiento de la capacidad infantil para aprender e imaginar y diseña un juego en el que la figuración es utilizada como medio para estimular la percepción.

La voluntad de Sedici Animali era favorecer el desarrollo cognoscitivo en edades tempranas. El puzzle, en cierto modo, ha de ser interpretado, exige la participación del niño que, en una línea y un rectángulo ha de reconocer dieciséis animales. Mari contó para el diseño de las piezas con la ayuda de su mujer, especialista en percepción visual y comunicación en la infancia, y con un cierto bagaje en el estudio de los juegos de madera escandinavos. Todas estas intenciones fueron filtradas a través de la influencia del pensamiento de Bruno Munari, y por su adscripción a los principios racionalistas.

Niño jugando con Sedici Animali. Por efimera.org

Niño jugando con Sedici Animali. Por efimera.org

Sedici Animali. Por dapolga.files.wordpress.com

Sedici Animali. Por dapolga.files.wordpress.com

Los objetos de Mari, sin embargo, son también una proclamación estética. Los Sedici Animali no surgen de un trazo aleatorio ni de una voluntad de imitación inmediata de lo real. Suponen una interpretación por parte del diseñador, una codificación tras la que subyace una voluntad compositiva e ideológica. Los dieciséis animales que componen el puzzle forman en conjunto un rectángulo, atravesado por una tajante línea que, en sus quiebros, define el perfil de cada una de las figuras. El conjunto, como en un juego, remite a las amalgamas de formas concatenadas dibujadas por Maurits Cornelis Escher. Pero Mari, además, profundiza en la realidad física y táctil del objeto o, en palabras de Max Bill, piensa de forma creativa y construye de forma lógica.Sedici Animali. Por gadgets.boingboing.net

Dibujo de M. C. Escher. Por math.technion.ac.il

El puzzle se convierte en disculpa para una reflexión sobre la infancia. Mari explicaba su enfoque en una entrevista: ‘No quiero hacer cosas infantiles. Trato a los niños como si fueran adultos […] No quiero descuidar la forma, quiero que sea perfecta. Si diseño una silla para niños, diseño la forma del objeto teniendo en cuenta razones técnicas y ergonómicas, sin añadir un Pato Donald u ositos. ¿Por qué debería tratar a un niño como un idiota?’. Estas ideas parecen condensarse en sus Sedici Animali.

La empresa italiana Danese, que había encargado el proyecto a Mari, comenzó a comercializar el juguete en 1957. Durante las décadas posteriores, buscó reducir el precio del producto, para lo que el material original –la madera- fue sustituido por celulosa y resinas en las décadas de 1960 y 1970, e incluso se fabricaron versiones con espumas plásticas en los años subsiguientes.

Estuche de Sedici Animali. Por hhstyle.com

Estuche de Sedici Animali. Por hhstyle.com

Estuche de Sedici Animali. Por hhstyle.com

Estuche de Sedici Animali. Por hhstyle.com

Los diseños de Enzo Mari permiten intuir una decidida postura ética ante la actividad creativa. Su defensa del diseñador como filósofo antes que como buscador de tendencias le ha llevado a cuestionar el devenir de la profesión, el peso del mercado en la concepción de un objeto. Paradójicamente, el  puzzle infantil diseñado a finales de los cincuenta por Mari es hoy un icono, fabricado en series limitadas y anhelado por coleccionistas. El propio mercado parece haber decidido el futuro de los Dieciséis Animales. Mari, sin embargo, se aferra a sus convicciones: ‘la ética es el objetivo de cualquier proyecto’. Una lección válida no sólo para aquellos que diseñan juguetes.

BLC