Obras

Casa Rauch. Boltshauser Architekten

Editado por B LopezCotelo

Los edificios de Martin Rauch han convertido Schlins en la Meca de la construcción con técnicas experimentales de adobe. La vivienda y estudio diseñada en colaboración con Robert Boltshauser ha llevado este modo de construir a una nueva dimensión. Los suelos, los techos abovedados, los revocos de muros y techos, los peldaños y platos de ducha e incluso las tejas están formadas hasta en un 85% por material resultante de la excavación del lugar.

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Los muros, que fueron prensados con martillos neumáticos y rodillos, tienen un espesor de 60 cm. En la superficie exterior, las capas de arcilla forman una estructura visible “ornamental”, que es reforzada por hileras de ladrillos de barro a intervalos regulares. Estos ladrillos sirven además como protección frente a las condiciones meteorológicas.

El volumen compacto se eleva en la ladera y las onduladas capas de flysch (formaciones rocosas que alternan capas de rocas duras intercaladas con otras más blandas dispuestas en posición inclinada) del terreno son reinterpretadas, transformadas en los estrictos y austeros muros de tierra apisonada.

Dado que las construcciones de adobe no aceptan una perforación excesiva, los huecos se hacen coincidir de modo preciso con las habitaciones. La cualidad espacial de las ventanas permite que el grosor del muro sea “habitado”.

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Un simple movimiento espacial se desarrolla desde el área de entrada a través de todo el edificio: hacia abajo hasta el “sótano de tierra” abierto a la ladera con la roca viva vista y hacia arriba, en un espacio diagonal, llegando hasta la ventana norte del estudio a doble altura que abarca toda la anchura de la casa.

Desde la térrea y cruda atmósfera del nivel de acceso, pasamos a la zona de habitar, con el tintineo ebúrneo de sus habitaciones y sus suelos de arcilla encerada, una caseína de luz surgiendo en las contraventanas y las puertas correderas, realzada gracias al uso de aceites y ceras, así como enlucidos táctiles y aterciopelados sobre la arcilla en los techos y paredes. En el tercer nivel, el material arcilloso se refina aún más para crear un efecto de apariencia de alabastro.

[Texto de Otto Kapfinger]

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