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Abrefácil

Editado por B LopezCotelo

La lata de cerveza parece haber estado siempre ahí, en la nevera, esperando por nosotros. La cogemos, tiramos de una anilla y la bebemos. Aunque repetimos el gesto de manera despreocupada y automática, la realidad es que ni la lata ni el mecanismo que permite conservar la presión de la bebida han estado siempre ahí. Hubo que esperar a que Ernie Fraze se hartase de abrir latas de cerveza en el parachoques de su coche.

Desde los años treinta, la cerveza había comenzado a ser distribuida en latas que sustituían a las tradicionales botellas de vidrio. Otros refrescos carbonatados tomarían la misma decisión años más tarde. El cierre de las latas, fabricadas con metales ligeros resistentes a la corrosión, fue siempre su punto conflictivo, ya que debía ser estanco pero de fácil apertura. Las grandes empresas no querían arriesgarse a distribuir un recipiente que no mejorase las prestaciones de los tradicionales, ya que podría comprometer su solvencia.

Las primeras latas tenían una tapa cónica y eran selladas con tapones idénticos a los de las botellas. Al mismo tiempo, otras marcas propusieron tapas planas que hacían necesario un instrumento para perforar el recipiente y así permitir la salida del gas y el consumo del producto. Estos prototipos sobrevivieron en el mercado durante dos décadas, pero la incomodidad de su apertura limitó su éxito comercial. Pocos confiaban en las latas como contenedores de bebidas.

Latas con tapa cónica. Por coolhunting.com

Latas con tapa cónica. Por coolhunting.com

Lata con tapa plana sin abrefácil. Por echnaret

Lata con tapa plana sin abrefácil. Por echnaret

Ermal Cleon Fraze era uno de los que sí confiaba. Había trabajado durante años en una empresa de aluminio, material básico en la fabricación de latas a partir de los años cincuenta por su ligereza y maleabilidad, y decidió desarrollar un nuevo prototipo de cierre. Fraze dirigía la Dayton Reliable Tool & Mfg. Co., compañía de fabricación de herramientas que él mismo había fundado en 1949. El abrefácil de las latas era en ese momento el gran reto para alguien familiarizado con el trabajo del aluminio. Fraze imaginó entonces un mecanismo que resolviese el cierre con el mismo material que la propia lata: aseguraba así su ligereza, pero también la resistencia a la presión del líquido carbonatado. La idea era sencilla: una incisión sobre la superficie de aluminio definía el perímetro del hueco que, con ayuda de una anilla remachada sobre la propia tapa, podía ser practicado en la lata. Mediante un movimiento de palanca, la pestaña era retirada, se liberaba gas y la bebida estaba lista para ser consumida.

Abrefácil de Fraze. Por culturebeer.com

Abrefácil de Fraze. Por culturebeer.com

Patente de Fraze, años 60. Por stollemachinery.com

Patente de Fraze, años 60. Por stollemachinery.com

El desarrollo del cierre fue lento porque el dibujo inicial debió ser pulido. Aunque desde 1959 el diseñador parecía haber encontrado un modelo definitivo, los primeros ensayos demostraron que el mecanismo tenía demasiados bordes cortantes. La forma de la incisión, el remache y la anilla debían ser revisados. Tras cuatro años de ajustes, Fraze patentó su diseño en 1963, al tiempo que seguía buscando la forma idónea para cada uno de los elementos de cierre. Casi de manera inmediata, vendió los derechos a Alcoa y la Pittsburgh Brewing Company.

Evolución del abrefácil, años 60. Por rustycans.com

Evolución del abrefácil, años 60. Por rustycans.com

Evolución del abrefácil, años 70. Por rustycans.com

Evolución del abrefácil, años 70. Por rustycans.com

Los primeros productos comercializados con latas fabricadas íntegramente en aluminio fueron lanzados al mercado en 1964. Tanto la R.C. Cola como la Diet-Rite Cola eran bebidas de la compañía Royal Crown, y sirvieron como ensayo general al diseño de Fraze. El nuevo cierre, conocido como zip-top -literalmente, tapa-cremallera– convulsionó el mercado y se mostró mucho más eficaz que cualquier versión anterior. A pesar de las reticencias iniciales que había despertado el incremento de precio derivado del abrefácil, un año más tarde tres cuartas partes de la producción de bebidas carbonatadas en Estados Unidos eran selladas con el innovador sistema. 

Publicidad del abrefácil, 1963. Por rustycans.com

Publicidad del abrefácil, 1963. Por rustycans.com

La masificación en el uso de este tipo de cierres se convirtió, a medio plazo, en un serio problema. Una vez abierta la lata, ni la anilla ni la lengüeta tenían utilidad, así que lo habitual era deshacerse de ellas. Fuera donde fuera. Los residuos derivados del diseño de Fraze llegaron a suponer un serio obstáculo para su continuidad, hasta que en 1975 el sistema original fue revisado de manera sustancial. Ese año, Daniel F. Cudzik consiguió fabricar un cierre que, basándose en los prototipos de Fraze, mantuviese la anilla metálica y la pestaña unidas a la lata. Desde entonces, diferentes evoluciones en su forma y material han diversificado el uso de este tipo de cierres. Hoy son habituales en las latas de conserva de muchos alimentos perecederos.

Lata con el abrefácil de Fraze. Por Roadsidepictures

Lata con el abrefácil de Fraze. Por Roadsidepictures

Anilla y pestaña del sistema de Fraze. Por GlennFleishman

Anilla y pestaña del sistema de Fraze. Por GlennFleishman

Patente de Cudzik, 1976. Por stollemachinery.com

Patente de Cudzik, 1976. Por stollemachinery.com

Evolución de la patente de Cudzik. Por britishlibrary.typepad.co.uk

Evolución de la patente de Cudzik. Por britishlibrary.typepad.co.uk

Abrefácil derivado de la patente de Cudzik. Por listverse.com

Abrefácil derivado de la patente de Cudzik. Por listverse.com

Pestaña de abrefácil. Por MoHotta18

Pestaña de abrefácil. Por MoHotta18

Abrir una lata es hoy un gesto insignificante. Cuesta imaginar el esfuerzo que supuso alcanzar un diseño óptimo para el sellado de las bebidas carbonatadas o las dificultades iniciales de los consumidores para comprender el mecanismo. Hoy tiramos de la anilla, hundimos la pestaña y bebemos la cerveza sin pensar que este ingenioso sistema de sellado nació sólo unos años antes de que el hombre llegase a la luna.

BLC