Obras

Piscina en un valle artificial. DJarquitectura

Editado por B LopezCotelo

DESCARGAR AQUI PDF CON MAS INFORMACION

Para construir la piscina municipal, el ayuntamiento de Lobres pensó en el solar de las antiguas escuelas, de las que aún queda un pabellón recientemente rehabilitado como gimnasio. Una manzana, con más de tres metros de desnivel entre sus linderos, dentro del entramado de construcciones de pequeña escala, de no más de dos plantas de altura,  huertas de frutales y acequias que rodean a este pequeño núcleo del valle del Guadalfeo, muy próximo al mar granadino. Un nuevo equipamiento que se sitúa dentro del núcleo consolidado, con un uso lúdico, que la memoria colectiva asocia a un espacio abierto con cualidades de naturaleza. Este ideal de jardín, de vergel, nos hizo pensar en el proyecto para la piscina como un trozo de paisaje traído a este lugar, de forma que conciliara lo urbano y la actividad pública del baño, con adecuada privacidad y autonomía, en una atmósfera de naturaleza lúdica favorecida por las cualidades ambientales de las que se disfruta en esta costa tropical.

 untitled8

Ese fragmento de paisaje es un valle artificial que se asienta a cota intermedia, aprovechando el desnivel, para no excavar en exceso debido a la dureza del suelo, y encuentra su mejor posición con relación al paisaje que lo rodea. Esta superficie, en donde se sitúan los vasos de nado y recreativo, se prolonga en planos inclinados que definen las laderas; su línea de cornisa variable tiene que ver con la delimitación del recinto de baño, la apertura de las vistas hacia el sur a través de las cubiertas con el mar de fondo, o el perfil de las lomas hacia el norte con el monte. Su altura permite la futura cubrición con una estructura ligera de cable tensado y material textil; esta cubierta eventual, se asemeja a la de los cultivos bajo plásticos de la zona, permite prolongar su uso después de la temporada estival; que junto a la conexión prevista con el gimnasio existente, amplía la oferta lúdica de espacios públicos durante todo el año.

untitled4

untitled5

El valle queda definido por estas nuevas lomas que hacia el exterior, de la misma manera que en la tradición constructiva de las viviendas agrícolas, se recortan en muros blancos, rugosos y encalados. En el interior de este paisaje, intramuros, bajo los planos inclinados, quedan alojados los vestuarios, zonas de servicio y el kiosco. A través de un gran portón, una rampa que se cuela desde la calle, te desliza en penumbra hasta la luminosidad del valle, un paseo que deja atrás el pueblo y vuelve a descubrirlo en un lugar extraño y lúdico. Un camino que continua adentrándose hacia lo íntimo, hasta los vestuarios; aquí el juego del agua se transforma en un ambiente húmedo, dónde la luz es capturada por las burbujas, que se abren paso en las laderas, y conducida hacia el suelo a través de los lucernarios, oscureciendo aún más el techo cavernoso de hormigón, reluciendo en las gotas de vapor que emanan de las duchas; una atmósfera cálida y sosegada.

untitled13

untitled16

El proyecto es un artificio de paisaje en dónde la capa final, el acabado, incide de manera muy directa en su percepción, al reforzar la ambigüedad suscitada entre lo natural y lo artificial. Un vestido de césped artificial bordado con vegetación se ciñe a este maniquí geológico que se recorta al llegar al agua. Un material reciclable y de fácil mantenimiento que hace sostenible una pradera en estas latitudes; la homogeneidad del verde manufacturado, se rompe con la vegetación tropical, trepadoras de madreselva que inundan el valle con su olor, macizos de collar de la reina con sus flores carnosas de color naranja encendido y tulipaneros del Gabón que desafían el invierno con el rojo escarlata de sus flores, acercándonos al mundo de lo fantástico. Por eso el sombreo de la zona próxima al bar no es un toldo, es una nube de lonas blancas que descuelgan de ondulados perfiles, que se agitan con el viento como la ropa tendida de los vecinos estampando su sinuosa sombra  sobre la pradera. Un murmullo de este pequeño paraíso se deja ver desde la calle en el recorte del césped que remata  en la arista de los muros, o las trepadoras que se descuelgan e invaden las tapias de tirolesa blanca.

Texto: DJarquitectura

Maquetación: BLC

DESCARGAR AQUI PDF CON MAS INFORMACION

Obra: Piscina en un valle artificial

Arquitecto: DJarquitectura. Juana Sánchez Gómez, Diego Jiménez López

Colaboradores: Ángela Sáez

Año: 2007-2009

Emplazamiento: Lobres, Granada, España

Fotografías: Jesús Granada. www.jesusgranada.com

[mappress]