Objetos

Peonza

Editado por B LopezCotelo

A los niños no les preocupa el efecto giroscópico. No se preguntan qué es la velocidad angular o una superficie cónica de revolución. Pero desde la antigüedad se entretienen haciendo girar sus peonzas.

Hombre haciendo girar una peonza sobre su mano. Por karramarro

Hombre haciendo girar una peonza sobre su mano. Por karramarro

Ancestral juego infantil o ejemplo de física aplicada, estos objetos han estado presentes desde hace 5.000 años en muchas culturas dispersas por el planeta. Han aparecido peonzas fabricadas con arcilla en excavaciones de la ciudad mesopotámica de Ur, así como en Troya o Pompeya. Los poetas romanos Ovidio y Virgilio citaron este artefacto en sus obras y pintores de diferentes épocas lo plasmaron en sus cuadros. También han aparecido instrumentos similares en ciudades americanas, previos a la llegada de los europeos. Hoy la peonza es todavía un juego popular. Tanto en Occidente como en China y Japón, la evolución de los juguetes ha respetado la supervivencia de las peonzas.

El niño de la peonza, de J. S. Chardin, siglo XVIII. Por irea.files.wordpress.com

El niño de la peonza, de J. S. Chardin, siglo XVIII. Por irea.files.wordpress.com

Niños jugando a la peonza, de J. del Castillo, siglo XVIII. Por cienciaeduca.es

Niños jugando a la peonza, de J. del Castillo, siglo XVIII. Por cienciaeduca.es

Su diseño varía según el contexto temporal y geográfico, pero la lógica de su funcionamiento es común a todos ellos. La peonza no se cae por causa del efecto giroscópico, y se mantiene así hasta que el vector peso alcanza una inclinación determinada con respecto al eje de giro. La reducción de la velocidad angular derivada del rozamiento con el suelo y el aire provoca finalmente una variación en la trayectoria del objeto que culmina con su caída, siempre inversamente proporcional a la velocidad de giro y directamente proporcional al peso, así como al ángulo entre el vector peso y el eje de giro.

Esquema del movimiento de una peonza. Por wikimedia.org

Esquema del movimiento de una peonza. Por wikimedia.org

Esquema de superficie cónica de revolución generada por el giro. Por wikimedia.org

Esquema de superficie cónica de revolución generada por el giro. Por wikimedia.org

Esquema de giro de peonza. Por El Bibliomata

Esquema de giro de peonza. Por El Bibliomata

La forma tradicional de las peonzas buscaba optimizar el efecto giroscópico, por lo que en todos los casos se trataba de objetos cónicos y macizos. Su diseño concreto variaba según el lugar, así como su tamaño. La decoración con bandas horizontales, cuya percepción variaba según la velocidad de rotación, era la más común y las maderas duras- como el boj, la encina o el naranjo- eran los materiales más habituales en su fabricación. Las cosas han cambiado, y hoy las peonzas se fabrican con materiales sintéticos, como polímeros o fibra de carbono, que aligeran el peso del objeto y atenúan los efectos del rozamiento, logrando un mayor tiempo de estabilidad durante el giro.

Perinolas japonesas. Por wikimedia.org

Perinolas japonesas. Por wikimedia.org

Trompo vietnamita. Por wikimedia.org

Trompo vietnamita. Por wikimedia.org

Peonzas talladas en madera. Por Julikeishon en Basel

Peonzas talladas en madera. Por Julikeishon en Basel

Otros dos elementos completan el cuerpo para permitir el giro: por un lado, la punta metálica, y por otro la cuerda que permite imprimir la velocidad necesaria para el giro. El material y forma de la punta varía hoy según la edad del usuario al que esté destinado el juguete para adaptarse a las diferentes normativas occidentales: aquellos destinados a menores de siete años no cuentan con punta, sustituida por un diseño fusiforme del cuerpo de la peonza.

Peonzas de madera. Por gau gorri

Peonzas de madera. Por gau gorri

Peonza tradicional. Por franciskis

Peonza tradicional. Por franciskis

A pesar de su sencillez, la peonza es un artefacto versátil. Permite diferentes tipos de lanzamientos y da lugar a juegos muy diversos según el lugar y la generación, tanto individuales como colectivos. En la antigüedad, llegaron a ser utilizados por chamanes en el curso de sus prácticas adivinatorias.

Peonza girando. Por queguenae

Peonza girando. Por queguenae

Peonza girando. Por RaidersLight

Peonza girando. Por RaidersLight

La variedad en sus formas y denominaciones muestra la capacidad de adaptación de la peonza. Se ha sugerido que su origen puede encontrarse en artefactos que permitían hacer fuego gracias a la fricción derivada del giro. Eso explicaría su origen universal. Es más difícil explicar su supervivencia en plena era digital. Aunque puede que la clave esté en su punta metálica: una casa no parece el mejor lugar para hacer girar una peonza, así que en cierto modo obliga a salir y respirar. Pero las normativas acabarán por negarle incluso ese privilegio.

BLC