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La obra de José Antonio Martínez-Lapeña y Elías Torres Premio Nacional de Arquitectura 2016

Editado por Tectónica

 

Iglesia de l’Hospitalet, 1984. Foto: Lluís Casals

Se ha entregado el Premio Nacional de Arquitectura 2016 que ha recaído en los arquitectos José Antonio Martínez-Lapeña y Elías Torres, pareja de arquitectos cuyo despacho de Barcelona cumple este año 2018 su 50 aniversario. La celebración es por lo tanto completa y así se transmitía en el acto de entrega que primero introdujo el arquitecto Rafael Moneo, presidente del jurado, quien señaló el valor de la obra completa del estudio, que forma un todo que no puede clasificarse cronológicamente ni por otras categorías al estar siempre abierta y fresca, preparada para adaptarse y aceptar el mundo que vivimos.

Intervenciones en las Muralla de Palma de Mallorca, 1991-2017. Foto: Hisao Suzuki_Gabriel Ramón

La laudatio estuvo a cargo de la arquitecta Bill Tsien, del estudio Tod Williams Billie Tsien Architects de Nueva York, quien acababa de llegar de realizar una etapa del Camino de Santiago y establecía una relación entre su experiencia y la arquitectura de los premiados. En el Camino había encontrado una profunda conexión con el pasado, pero también una realidad mutable y esa es una cualidad que señalaba en José Antonio Martínez-Lapeña y Elías Torres, estar muy vivos, pertenecer a cada momento que les ha tocado vivir, pero también estar profundamente conectados con el pasado, y destacaba la intervención de los arquitectos en Toledo, la escalera mecánica que une el aparcamiento con el centro histórico de la ciudad, una obra que no sólo protege la ciudad de los coches sino que en la subida mecánica transforma la actitud del visitante. Los arquitectos incorporan el tiempo y el movimiento en el proyecto.

Viviendas PlazaTirant lo Blanc, 1992 Foto Hisao Suzuki

A continuación intervinieron los arquitectos homenajeados. José Antonio Martínez-Lapeña definió la profesión como apasionante, absorbente y gratificante y señaló que no debe interpretarse el premio como un anuncio de retiro sino como estímulo para seguir trabajando. Reconocía haber formado parte de una generación privilegiada ya que coincidió su llegada a la profesión con la puesta en marcha de nuevos equipamientos necesarios para atender los cambios sobrevenidos en el país con la democracia. También reconoció la importancia de un buen cliente para el éxito de una obra y su admiración por los profesionales de la construcción ya que, afirmó, la arquitectura se hace presente a través de las técnicas de construcción. Y finalizó con un mensaje que se hace patente en su obra: Hay que evitar copiarse a uno mismo.

Escaleras de la Granja, Toledo, 2000 Foto: David Cardelús

Elias Torres también señaló lo privilegiado de la vida de ambos, pero subió un escalón en el tiempo para hablar de las estimulantes experiencias de la infancia y juventud, en su caso centradas en Ibiza junto al astillero de la familia que transmitían valores como la dignidad, el respeto y la satisfacción que suponía el trabajo bien hecho. El paso siguiente, estudiar ambos en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, fue también una suerte y ligó sus vidas a la ciudad en la que se concentran la mayor parte de sus obras. El ejercer como profesores en la ETSAB es también una experiencia muy enriquecedora como arquitectos por el contacto constante con la realidad que ofrece cada nuevo grupo de estudiantes y citó al escritor argentino César Aira que señalaba como primera función de las actividades artísticas el extrañar, el sorprender y volver lo viejo nuevo.  Tal vez por eso su estudio conserva la apariencia de un taller en el que experimentar para lograr resultados asombrosos, teniendo siempre presente lo cuidadoso que hay que ser con las obras porque los errores permanecen.

Remodelación de la Casa Vicens, Gaudí, 2017.  (Fotografía: Casa Vicens · Pol Viladoms).

Finalizó el acto con la intervención del Julio Gómez-Pomar, Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda en representación del Ministerio de Fomento, quien señaló la naturaleza profesional del galardón. Es un premio dado por los arquitectos a unos compañeros. En esta ocasión el jurado estuvo formado por Juan Navarro Baldeweg (Premio Nacional de Arquitectura 2014), Rafael Moneo Vallés (Premio Nacional de Arquitectura 2015, que actuó como presidente del jurado por elección unánime del mismo), Juan Bordes Caballero (a propuesta de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), Elisa Valero Ramos (a propuesta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), Sara de Giles Dubois (a propuesta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España), Beatriz Colomina (a propuesta de la Dirección General de Arquitectura, Vivienda y Suelo) y José María Cruz Novillo (a propuesta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España). El secretario del jurado fue Antonio Aguilar Mediavilla (Director General de Arquitectura, Vivienda y Suelo) y el secretario de actas Francisco Javier Martín Ramiro (subdirector general de Arquitectura y Edificación).