Obras

Casa es Carnatge. Miel Arquitectos

Editado por NuriaPrieto

Fotografías: José Hevia

Casa es Carnatge es una vivienda unifamiliar emplazada frente a las canteras abandonadas de Son Mosson en la Bahía de Palma, de las que extrae su materialidad y lógica formal. Mediante una doble piel pétrea esta casa abstrae su habitar de la contaminación acústica del aeropuerto vecino y busca en el marés una manera propia de ser y estar.

La parcela queda delimitada por viviendas adosadas de 2 o 3 plantas sin alma ni raíces, un cajón de sastre fruto del boom turístico de los años 60. Esta amnesia cultural circundante nos permitió plantear la vivienda como catálisis histórica del entorno: dunas del pleistoceno superior, canteras de marés, bunkers militares, área de afectación del aeropuerto de Son Sant Joan y actualmente Área Natural de Especial Interés de la Bahía de Palma.

La casa se genera a partir de 2 cuerpos macizos e introspectivos unidos mediante un porche flexible y diáfano, una estrategia medioambiental que establece un itinerario acústico que va desde el hermetismo absoluto en los dormitorios, la transición acústica entre interior y exterior del salón – comedor, hasta el protagonismo indiscutible que acontece en la plataforma de la barbacoa desde donde el despegue de los aviones se convierte en motivo de celebración sensorial.

El primer cuerpo contiene los servicios que ofrece la vivienda: garaje, cuarto de máquinas, lavadero, cocina y zona de invitados compuesta por habitación doble y baño. El segundo cuerpo organiza el corazón de la misma, los 3 dormitorios y dos baños de sus habitantes presentes y futuros.

Entre los dos cuerpos una losa de hormigón dibuja el espacio común y más flexible de la casa: el salón + comedor, equipado con una serie de pieles que permiten manipular los límites entre el interior y el exterior: desde el total aislamiento (persianas + vidrieras + cortinas) hasta la inmersión recíproca del interior en el exterior.

El planteamiento constructivo de la Casa es Carnatge busca la esencialidad, reduciendo el número de materiales intervinientes en la ecuación y buscando el estado de máxima expresividad en cada uno de ellos, de tal modo que la austeridad matérica redunde en riqueza formal.

La piel blanca de marés es a la vez estructura y acabado, de 14 cm de grosor de primera calidad y 650 Kg/cm2 de resistencia, se aísla del exterior mediante una membrana de lana de roca semirrígida de 5 cm adosada a su cara exterior y una cámara de aire ventilada entre esta y la piel exterior de 8 cm de marés de color marrón-arena de segunda calidad que constituye una presencia erosionable y altamente expresiva.

En ningún momento las dos pieles de marés entran en contacto, quedando separadas o por la cámara de aire o por los premarcos de las ventanas.

La ventilación ascendente de la fachada se lleva a cabo entre perforaciones bajo los vierteaguas de las ventanas y bajo el remate perimetral de la cubierta hacia el interior de la misma, ambos de acero corten. De esta manera se acrecienta tanto la impermeabilidad como el aislamiento térmico del conjunto.

La posición de las oberturas no enfrentadas potencia la ventilación cruzada de los espacios internos y enfatiza la riqueza de matices de su constitución mediante la diversidad de reflexiones lumínicas en sus diferentes texturas, desde arenosa o calcáreas hasta marmolea.

La cubierta de ajardinamiento extensivo tiene como objetivo amortiguar el sonido de impacto del despegue y aterrizaje de aviones que acontece a escasos 700 metros.

Junto al forjado sanitario, que interpone una espacio ventilado de aire entre el terreno y la casa, todos los sistemas constructivos buscan la implementación de sus cualidades mediante capas gruesas de grava, tierra, piedra o aire reduciendo drásticamente el uso de productos químicos que alteren las propiedades de los materiales, descontrolando la calidad del aire que respiramos y rompiendo con la estrategia constructiva habitual en la zona que huye del mantenimiento en pro de una imagen imperecedera. En este sentido al marés interior se le ha aplicado un fijador ecológico y transpirable, Biocalce -Silicato Consolidante- de Kerakoll.

El porche diáfano que dibuja la losa de hormigón del salón comedor se soporta mediante pilares de acero HEB y está equipado con un juego de pieles que manipulan los límites entre el interior y el exterior. Las persianas se sitúan en los bordes de la losa, ampliando el espacio interior al desplazar completamente los ventanales interiores, separados del límite 1.80 m a sur y 0.90 m a norte. Las cortinas humanizan el hermetismo.

El cerramiento de la parcela enfatiza la esencialidad de la propuesta, compuesta por una malla simple torsión (malla de carretera) y bloques de hormigón armado sin revestimiento y plantas trepadoras en su cara interior.

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