Obras

Vivienda-Estudio. SUMA

Editado por NuriaPrieto

Fotografía: Jesús Granada

La vivienda se configura como una volumetría de transición que permita armonizar la desigual posición y altura de las edificaciones colindantes (una alineada a calle, de dos plantas y otra, retranqueada, de tres). Resulta así una serie de volúmenes que da continuidad a cornisas y alineaciones y que permite resolver un programa de vivienda para una familia y estudio en el basamento, con una reducida ocupación en superficie y un dilatado volumen total de cinco plantas. Patios, jardineras, terrazas y miradores de distinta naturaleza acompañan este juego volumétrico para sacar el máximo provecho de un entorno idílico que se presenta como un sorprendente pueblo en el centro de la ciudad de Madrid.

Los materiales fundamentales de la edificación, barro y madera, no sólo se integran con el entorno tradicional inmediato sino que, sobre todo, se busca que incorporen consigo todas las cualidades de una materia que ha acompañado a la humanidad desde tiempos muy lejanos (confort higrotérmico, propiedades hápticas y energéticas, etc.).

Por dentro, la estructura, vista siempre en una de sus caras, se realiza mediante muros y forjados de madera contralaminada que delimitan los distintos espacios en sus medianeras, suelos y techos, definiendo la dirección pasante norte-sur en la que la casa se hace permeable para ganar luz, vistas y soleamiento.

En el exterior, la envolvente cerámica proporciona un elaborado y tecnificado repertorio de respuestas diversas para cada necesidad y orientación (cerramiento y cubierta ventiladas, celosías fijas y móviles para el soleamiento en fachada y lucernarios, etc.), a la vez que procura garantizar la continuidad material y ofrecer una aparente sencillez en sus encuentros y soluciones constructivas (anclajes y rematería oculta, elementos integrados, ausencia de tapajuntas, etc.).

El carácter distinto de las dos fachadas responde no sólo a la marcada orientación norte-sur de la parcela, sino a la condición dispar del espacio público de la calle y el ambiente privativo de los jardines del interior de la manzana, lo que exige un repertorio de relaciones mediadas a través de la arquitectura (celosías fijas y móviles, toldos, espacios intermedios, etc.) que garanticen las prestaciones fundamentales de la vivienda (diversidad de escalas y usos, antagonismos entre vistas y privacidad, optimización del soleamiento, etc.).

Así, el barro y la madera, materiales tradicionales, se usan en unos formatos constructivos contemporáneos y se despliegan allí donde ofrecen mejores prestaciones con un lenguaje formal que procura resolver con gestos amplios y sencillos (la ausencia de huecos, la reducción de elementos, etc.) el programa de la vivienda sin traicionar su ineludible complejidad.

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