Obras

Nuevo crematorio de Basilea. Architekturbüro Garrigues Maurer

Editado por NuriaPrieto

Photography: Ariel Huber, Lausanne

Fotografías: Ariel Huber / Edit Images

El nuevo crematorio está situado en el cementerio mayor de Suiza, no muy lejos de Basilea, cerca del Rin y de la frontera con Alemania. Se conoce como Hörnli y es un lugar para el duelo y la devoción pero al mismo tiempo es un jardín cultivado con sensibilidad y un enorme cuidado. Está situado en el límite, en su sentido más ambiguo; de la misma manera que mantiene un carácter multicultural que refleja el hecho de que estamos juntos, antes y después de la muerte.

El cementerio se terminó en los años 30 del siglo XX y tanto su disposición como los edificios se concibieron según una rigurosa geometría clásica impuesta en la naturaleza. Este urbanismo, racional y claro, aportaba consuelo a los visitantes.

El nuevo crematorio se terminó a mediados de 2017 y estaba subordinado a este esquema de diseño donde debía encajar. Define un escenario tanto sobre el que se recorta el paisaje como para valorar el acto de la despedida. Crea una experiencia solemne, ecuménica y de fácil acceso para todos los participantes.

Siguiendo el camino principal, el edificio aparece como un volumen independiente alienado con el edificio funerario existente. Se crea una nueva entrada, a modo de patio, como espacio de relación entre el edificio existente y la nueva construcción. Desde allí se entra en un patio ya cerrado que proporciona intimidad; un espacio semipúblico al que acceden sólo los allegados, ofreciendo un lento acercamiento al acto final.

Esta secuencia de espacios que finaliza en la sala de cremación corresponde a un desarrollo volumétrico en altura. El edificio se eleva paso a paso desde el nivel más bajo de la entrada hasta su nivel más elevado que corresponde a la chimenea aislada. Estos movimientos guían a las familias a través de una sucesión de espacios que comienzan y terminan en el gran ventanal del edificio que se abre hacia el cielo.

Asimismo, el nuevo crematorio se caracteriza por una imagen superpuesta en la que coexisten el proceso industrial de la cremación y la situación emocional excepcional del duelo. La traducción de esta dualidad se percibe en el edificio, de estructura de hormigón y piel de ladrillo. El hormigón es tosco; un producto industrial. El ladrillo es artesanal y se ha colocado a mano. Este último envuelve el edificio que se abre a la luz y al aire, definiendo un límite poroso, que está abierto y cerrado al mismo tiempo.

La envolvente de ladrillo

Las fachadas están diseñadas ventiladas con una hoja de medio pié de ladrillo con junta enrasada. Debido al calor residual de los hornos se puede prescindir en zonas del aislamiento externo. Las fachadas están estructuradas horizontalmente mediante una línea de cornisa hecha de elementos de hormigón prefabricado. Grandes paños de la envolvente cerámica están realizados con ladrillo hueco tomados con mortero. Para absorber las cargas horizontales que se puedan producir, la envolvente de ladrillo se comprime mediante cables de acero tensados anclados en los elementos de hormigón prefabricado. Estos se sitúan verticalmente, bien entre las hojas de ladrillo o entre el cerramiento de ladrillo y la estructura de hormigón armado.

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Photography: Ariel Huber, Lausanne

Photography: Ariel Huber, Lausanne