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Botella de Coca-Cola

Editado por B LopezCotelo

Elliot trataba de ayudar a su nuevo amigo extraterrestre a comprender nuestro planeta. “Coca-Cola, ¿Ves? Se bebe. Es…¡Una bebida!”. El alienígena se había fijado en la lata de refresco que estaba sobre la mesa. Y Elliot quería explicarle qué era cada una de las cosas que llamaban su atención: peces, caramelos, cacahuetes, dinero. Y cómo no, Coca-Cola. Esta escena de “E.T El Extraterrestre”, una de las más evidentes injerencias de la publicidad en el cine, sintetiza qué es la Coca-Cola: la bebida más popular del mundo y, ante todo, una brillante operación de propaganda desde el mismo momento de su creación.
Escena de "E.T el extraterrestre" (1982). Por i40.tynipic.com

Escena de "E.T el extraterrestre" (1982). Por i40.tynipic.com

Cuando John S. Pemberton empezó a comercializar su jarabe tonificante en la farmacia Jacobs de Atlanta, difícilmente habría podido imaginar que estaba creando el primer producto global. Era 1886 y el refresco se vendía sólo en las llamadas Soda Fountains, al ritmo de nueve consumiciones diarias. Ni siquiera estaba embotellado. Pero la popularidad que alcanzó en pocos años hizo que Atlanta se quedase pequeña. Frank Mason Robinson, contable de Pemberton, decidió entonces que el refresco necesitaba un carácter propio: lo bautizó como Coca-Cola, alusión a los dos principales componentes de la receta original, y dibujó unas letras reconocibles que, aún hoy, se identifican de forma inequívoca con el producto. Estas dos decisiones cimentaron la política de la marca: la publicidad diferenciaría Coca-Cola de sus competidores. Cuatro años después de su creación, el refresco se vendía en todos los estados de Estados Unidos, y en 1891 los propietarios decidieron invertir 11.000 dólares de la época en publicidad. Para entonces, Pemberton ya no se encontraba entre ellos. Al contrario que Asa Candler, John Candler y Frank Robinson, su antiguo contable.
John S. Pembertn. Por batecabeca.com.br

John S. Pembertn. Por batecabeca.com.br

Grabado de una soda fountain, 1891. Por whitmer.wikis.birmingham.k12.mi.us

Grabado de una soda fountain, 1891. Por whitmer.wikis.birmingham.k12.mi.us

A principios del siglo XX, la Coca-Cola era ya la bebida más popular en Estados Unidos. Desde 1899 se había distribuido embotellada, pues las máquinas a presión comenzaban a perder popularidad. Sin embargo, otras bebidas similares amenazaban su casi absoluto monopolio en el mercado de los refrescos sin alcohol. La dirección de la marca decidió reaccionar convocando un concurso para diseñar el que sería su gran sello de identidad: su botella. Era 1915, y treinta empresas productoras de vidrio fueron invitadas a competir por crear el recipiente que diferenciaría la Coca-Cola de sus imitadores. Sólo se les exigió que el envase fuese reconocible incluso en la oscuridad o estando roto. A partir de ese momento, lo único que sabemos con certeza es que la ganadora fue la Root Glass Company, de Terre Haute, Indiana. El resto son sombras en la historia de la creación de uno de los grandes iconos del siglo XX.

Botellas de Coca-Cola anteriores a 1915. Por lifeisalemmon.net

Botellas de Coca-Cola anteriores a 1915. Por lifeisalemmon.net

En la mañana del 28 de Junio de 1915, Earl Dean fue llamado a la oficina de Chapman J. Root, propietario de la Root Glass Company. Allí se encontró con su superintendente de planta, el inmigrante sueco Alexander Samuelson y el auditor de la empresa, Clyde Edwards. En la reunión se trató el concurso al que la empresa había sido invitada y Samuelson preguntó: “¿De qué está hecha la Coca-Cola?”. Root sabía que los dos ingredientes principales del refresco eran la hoja de coca y nuez de cola. De esa pregunta nació la idea que daría forma a la botella. El problema era que nadie en esa sala sabía cómo eran las hojas de coca ni las nueces de cola.

Root envió entonces a Dean y a Edwards a la biblioteca Emeline Fairbanks, y allí consultaron la Enciclopedia Británica. Una ilustración acompañaba el artículo sobre las vainas de las semillas de cacao. Dean vio en ella la forma icónica que la botella de Coca-cola necesitaba, así que allí mismo dibujó el boceto que sería el germen del diseño final. Sólo había un pequeño error: Dean había confundido el cacao con la coca, con lo que el croquis no tenía ninguna relación con los componentes originales del refresco. Pero el esbozo ya estaba hecho y había que volver a la compañía para trabajar en los hornos. Allí nació el primer prototipo de la botella, con diez surcos paralelos que la recorrían en toda su altura y con una protuberante parte central. En dos días, Earl Dean dio forma al molde y fabricó doce prototipos en vidrio. Semanas después, la Root Glass Company ganaba el concurso para la fabricación de la botella de Coca-Cola. Dean ajustó mas tarde el diseño, reduciendo la parte central para mejorar su estabilidad. El éxito de este envase convirtió a Chapman J. Root en el hombre más rico de Indiana.

Vainas de cacao. Por worldcocoafoundation.org

Vainas de cacao. Por worldcocoafoundation.org

Prototipo de botella de Coca-Cola, 1915. Por wikimedia.org

Prototipo de botella de Coca-Cola, 1915. Por wikimedia.org

Pero esta detallada historia surge de una única fuente: el propio Earl Dean. Él fue quien transmitió a su hijo Norman los detalles de aquel día de Junio de 1915. Y más tarde Norman Dean escribió “The man behind the bottle”, libro que describe el proceso de creación de la botella. También Earl Dean concedió en 1971 una entrevista a John Zabowski para reivindicar la propiedad intelectual del diseño. Pero lo cierto es que la patente pertenece a otro hombre: Alexander Samuelson, el superintendente sueco que acompañaba a Earl en la reunión. Y la Root Glass Company había sido la responsable de que en la patente figurase Samuelson en lugar de Dean. Nadie se opuso en su momento a esa decisión y nadie acierta a explicar aún hoy por qué Chapman J. Root excluyó a Earl Dean de ese reconocimiento.

Tal vez la respuesta esté en el cargo que uno y otro desempeñaban. Samuelson había emigrado a Estados Unidos desde el pueblo sueco de Surte a finales del siglo XIX y al cabo de unos años había comenzado a trabajar en la industria del vidrio, actividad en la que ya había acumulado una cierta experiencia en Suecia. Sus conocimientos en el proceso de modelado y fabricación de objetos de vidrio le permitieron acceder al puesto de superintendente de planta en la Root Glass Company y ser, por tanto, el superior de Earl Dean.

Earl Dean y Alexander Samuelson

Earl Dean y Alexander Samuelson

Primera patente de la botella de Coca-Cola. Por bottlesbook.com

Primera patente de la botella de Coca-Cola. Por bottlesbook.com

La botella comenzó a ser comercializada en 1916. Su forma estilizada y su color verde, consecuencia de la arena utilizada en el proceso de fabricación del vidrio, hacían de ella un recipiente distinto. El crecimiento exponencial de las ventas de Coca-Cola en todo el mundo hizo el resto. La convirtió en icono, objeto de colección y culto. Con el tiempo pasó a ser referencia de la cultura pop y, para bien o para mal, a identificarse de manera inmediata con el capitalismo y la sociedad de consumo. El MOMA la incluyó más tarde en su colección permanente. Y el diseño de la Root Glass Company demostró que, además, era adaptable a cambios en el material y el proceso de fabricación: desde la primera revisión profunda del diseño en 1955 para adaptarlo a una capacidad mayor hasta la transformación en botella de plástico en la década de 1990, en cualquier botella de Coca Cola se siguen reconociendo los trazos del diseño original.

Patente de la botella de Coca-Cola, años 30. Por beachpackagingdesign.typepad.com

Patente de la botella de Coca-Cola, años 30. Por beachpackagingdesign.typepad.com

Evolución de las botellas de vidrio de Coca-Cola en el siglo XX. Por referenceforbusiness.com

Evolución de las botellas de vidrio de Coca-Cola en el siglo XX. Por referenceforbusiness.com

Green Coca-Cola bottles, de Andy Warhol. Por breedthelife.com

Green Coca-Cola bottles, de Andy Warhol. Por breedthelife.com

Earl Dean y Alexander Samuelson seguirán disputándose la paternidad de uno de los productos más populares del planeta. Samuelson murió en 1934. Dean lo hizo en 1972. Los directivos de la marca tampoco parecen interesados en arrojar luz sobre las dudas. Nadie sabe quién concibió realmente el prototipo, y los misterios siempre alimentan el debate. Tanto si se trata de la fórmula de la Coca-Cola como del nombre del diseñador de su botella. Y eso también es publicidad.

BLC