Obras

Hotel Terra Lodge en Cabo Verde. RamosCastellano arquitectos

Editado por NuriaPrieto

Fotografías: Sergio Pirrone

Cabo Verde es un país aislado situado en la costa oeste de África, alejado del continente. En São Vicente, una de las diez islas que forman Cabo Verde, la firma RamosCastellano arquitectos, estudio local formado por Eloisa Ramos y Moreno S. Castellano, ha levantado un hotel para una agencia de turismo de trekking.

El cliente, Terra Lodge, adquirió una antigua casa colonial en las afueras de la ciudad de Mindelo y pidió a los arquitectos que les construyera un hotel para alojar a los turistas que querían explorar la isla cercana de Santo Antão, utilizando la construcción preexistente como punto de partida.

Siguiendo la misma estrategia que la utilizada por los edificios que rodeaban el hotel, los arquitectos RamosCastellano adaptaron al terreno los distintos volúmenes que formaban el complejo.

Cada volumen ha sido diseñado teniendo en cuenta la evolución del sol a lo largo del día y se orienta para disfrutar de diferentes vistas de la isla –desde la ciudad hacia la bahía. El edificio que contiene la sala de desayuno-bar se ha colocado de manera que se protege de los fuertes vientos que soplan desde el continente y transmiten el calor del Sahara. Todas las habitaciones del hotel tienen ventilación cruzada y en ellas se desarrollan estrategias de climatización pasiva.

Como esta isla remota tiene una importante carencia de materiales y recursos, los arquitectos han buscado simplificar el diseño al máximo; muchos de los elementos que se han utilizado son artesanales, desde el pavimento hasta el mobiliario, y los han realizado fabricantes locales quienes para algunos elementos han utilizado material reciclado, como es el caso del mobiliario realizado con madera de pino proveniente de las bobinas del cable eléctrico.

Para la celosía exterior, que incluye barandillas de las terrazas y la solución de protección solar, se ha utilizado madera impregnada con tres capas de cera para teka, sin pulir; tratamiento que ofrece una imagen de material natural y sin acabar en consonancia con el caserío que queda inacabado y que rodea el conjunto.

La fachada se ha revestido con mortero de cal que ilumina de blanco el exterior del hotel.

Desde el punto de vista energético, se utilizan paneles fotovoltaicos colocados en la cubierta, y el agua se reutiliza para el riego.

Dentro del complejo, los edificios nuevos contienen 12 habitaciones más una suite y la casa colonial aloja las oficinas de la agencia de Turismo; en su cubierta los clientes pueden disfrutar del desayuno y de unas inmejorables vistas a la bahía.

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