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El mural de la central del Eume de José María de Labra

Editado por Tectónica

Revisión de una obra representativa de la integración de las artes en el Patrimonio Industrial,  el mural de la central del río Eume en A Coruña de José María de Labra, por  Antonio S. Río Vázquez y Silvia Blanco Agüeira.

Fotografía: Juan Eloy Río Vázquez.

La central hidroeléctrica del Eume, actualmente propiedad de ENDESA, se sitúa en el límite de los ayuntamientos de A Capela y Monfero, en la provincia de A Coruña. Su construcción se debió al plan de explotación de los principales ríos gallegos ideado por Fuerzas Eléctricas del Noroeste a mediados de los años cincuenta. El trabajo conjunto de ingenieros, arquitectos y artistas plásticos convirtió dichas infraestructuras en la expresión perfecta del ideal de integración de las artes, asumiendo las corrientes estéticas más vanguardistas del momento.

Maqueta del gran mural realizada con trozos de aluminio y nailon: «Forma fuerza. Luz color. Espacio material». Fotografía: Archivo Labra.

En el interior de la central del Eume, el pintor, escultor y diseñador José María de Labra Suazo (A Coruña, 1925 – Palma de Mallorca, 1994) concibió un gran mural que cubría la totalidad del muro de remate de la sala de excitatrices, el espacio principal y de mayor dimensión de la central, actuando como telón de fondo de las instalaciones situadas en la sala y enfrente del acceso a la misma. Sobre una pared de más de 150 metros cuadrados se despliega así una estructura que tridimensionaliza la intervención, apropiándose del espacio interior de la sala.

El mural en la actualidad. Fotografía: Juan Eloy Río Vázquez.

En el mes de septiembre de 1960, con el mural ya concluido, Labra era entrevistado acerca de su trabajo en el diario Pueblo: «Pretendo ser un artista íntegro. Es decir, mezcla de pintura, arquitectura y escultura, que son las artes que, unidas, pueden hacer la obra completa»[1]. Ese mismo año Labra publicaba un artículo en la revista Acento Cultural titulado «Fuerza y forma en el arte». La teoría expuesta encajaba perfectamente con la realidad construida en el interior de la central: «La forma es consecuencia de la interacción de espacio y tiempo (movimiento). Toda forma supone una fuerza, que se produce en el espacio y se desarrolla en el tiempo. Toda forma es elemento de lenguaje, pues toda forma es activadora de contenidos de conciencia; es expresiva. Artista es aquel que conjuga su necesidad de expresión con las formas posibles a ella en una realidad: la obra»[2].

Las piezas son de chapa de hierro y los tensores, cable de acero. Fotografía: Juan Eloy Río Vázquez.

Daniel y Gabriel, hijos de Labra, junto al mural de la central. Fotografía: Archivo Labra.

Para construir el gran mural, Labra trabajó como si se tratase de un proyecto de arquitectura. Primero elaboró una maqueta a escala, de 120 x 120 centímetros, con trozos de aluminio e hilos de nailon, lo que le permitió ensayar la disposición de los distintos elementos y la composición general. Lo llamó «Forma fuerza. Luz color. Espacio material», reuniendo las ideas que estaban latentes en su pensamiento teórico. El resultado final, ejecutado con cable de acero y chapa de hierro, se extiende hacia los límites del soporte, tensionando el espacio de la sala y generando una atmósfera donde la obra artística se entremezcla con el potente sonido de las turbinas y vibra con la luz que penetra desde la ribera del río.

Labra trabajando en el mural del vestíbulo. Al fondo, el gran mural. Fotografía: Archivo Labra.

Labra completó esta intervención con una segunda obra, situada en el pequeño vestíbulo de acceso anterior a la sala. Aprovechando el dinamismo que aportaba una escalera en dos tramos, proyectó una tabla cuyo borde superior seguía el perfil curvo de la losa ascendente. Sobre la tabla aparecen redes sobre tonos de acrílico. De nuevo forma, fuerza y tensión espacial en diálogo con el gran mural.

Esa tensión espacial, tan característica de las creaciones para la central —y de la propia ingeniería hidráulica— se convirtió en un punto de inflexión en la trayectoria de Labra, quien comenzó a desarrollar obras destinadas a articular, a definir y a configurar auténticos espacios arquitectónicos. Desde 1959 había estado trabajando en su taller con maquetas de celosías de madera, «un laboratorio de formas»[3] que, a partir de la experiencia en la central del Eume, se trasladaron a la escala real, a través de sus colaboraciones con distintos arquitectos, llegando a alcanzar hitos tan notables como la participación en el equipo artístico del pabellón español en la Feria Mundial de Nueva York del año 1964.

Fotografía: Juan Eloy Río Vázquez.

¿Por qué el mural de la central ha pasado tan desapercibido hasta fechas recientes?[4] Es posible que su propia naturaleza, derivada de la actividad industrial, haya influido en que dicha propuesta no haya sido lo suficientemente estudiada. Tampoco el hecho de que se trate de una aportación más bien discreta, alejada de gestos espectaculares, y ubicada en un lugar poco visible, ha ayudado a su correcta valoración. Solo el entendimiento del legado de la industrialización como parte de nuestro patrimonio cultural, permitirá finalmente que el mural de Labra comience a gozar de la consideración que se merece, vinculada a sus cualidades estéticas, así como a la época especialmente relevante en la que se ejecutó: un período en el que se soñó con la integración de las artes.

José María de Labra en la central, delante del mural del vestíbulo. Fotografía: Archivo Labra.

 

[1] DOMÍGUEZ OLANO, A., «El veraneo de los españoles», en Pueblo, 13 de septiembre de 1960, p. 9.
[2] LABRA SUAZO, J. M. de, «Fuerza y forma en el arte», Acento Cultural, 8, 1960, p. 51.
[3] Vid. MANRIQUE DE PABLO, Alberto (ed.), Laboratorio de formas: José María de la Labra y la integración de las artes, Galería José de la Mano, Madrid, 2013
[4] Hasta el momento, las únicas investigaciones específicas sobre el mural son las siguientes: RÍO VÁZQUEZ, Antonio S. y BLANCO AGÜEIRA, Silvia: «El gran mural de José María de Labra en la central del Eume», Cátedra. Revista eumesa de estudios, 22, 2015, p. 281-297 y BLANCO AGÜEIRA, Silvia y RÍO VÁZQUEZ, Antonio S.: Labra en la central del Eume, Endesa, As Pontes de García Rodríguez, 2017.