pdf Viviendas Bengalines Viviendas Bengalines
Con más información
Descargar
comentarios
Obras

Viviendas Bengalines. Atelier Provisoire

Editado por NuriaPrieto

Fotografías: Agnès Clotis

El proyecto Bengalines es una operación de vivienda colectiva en un área residencial tradicionalmente ocupada por vivienda individual.

Se encuentra en Pessac, Francia, en una zona residencial ya consolidada que cuenta con antiguos talleres, villas opulentas, casas individuales, casas adosadas o pequeños edificios de apartamentos.

La elección de formas y materiales se han hecho para que el edificio exista de una manera serena, tranquila y no ostentosa. El revestimiento de metal corrugado de su envolvente reacciona a las variaciones de la luz e imprime reflejos tamizados. La cubierta a dos aguas y con voladizo, así como la forma de los huecos, hacen referencia a las construcciones circundantes.

Las viviendas se desarrollan en tres niveles idénticos a los que se accede por un amplio distribuidor exterior. Cada nivel está compuesto de un apartamento de un dormitorio y dos de dos dormitorios (T3 / T2 / T3).

El volumen compacto de las viviendas comparte la ocupación de la parcela con un bosque de 14 robles que ofrece una masa vegetal muy valiosa. Es un paisaje vivo, cotidiano y mágico que utilizan todos los vecinos. La vista se reparte de manera equitativa. Las nueve viviendas están orientadas y abiertas de forma natural y generosa hacia este bosque.

El proyecto Bengalines es también un experimento.

Este experimento busca trabajar con ciertos “fantasmas”, ausencias recurrentes del proceso contemporáneo de “fabricación” de viviendas de alquiler social: sus habitantes y los materiales.

En esta experiencia se ofrece la posibilidad de que los habitantes interesados se impliquen en la definición del hogar en el que van a vivir, es decir, el lugar en el cual van a proyectar sus usos. Esto permite crear una situación virtuosa según la cual el hecho de ocupar y vivir un alojamiento se enriquece de los deseos del habitante en vez de imponer una lucha o una aburrida normalización por plegarse a la ley de un espacio “estándar”: participar de antemano a su configuración final enriquece así la arquitectura.

Esta participación de los habitantes en el diseño de su futura vivienda se basa en un principio de modularidad con una base común. Disponen de un margen muy amplio de toma de decisiones: la configuración final de su vivienda dependerá de la cantidad de particiones que definan y la ubicación de los dormitorios.

Para ofrecer esta posibilidad, ha sido necesario que el diseño arquitectónico se detenga un poco antes de su término habitual: dejar la distribución abierta constituye la esencia de la obra. Esta situación ofrece a los residentes la oportunidad de ocupar una vivienda personalizada y no “indiferenciada”. Cada uno, al definir el interior apropiado para su modo de vida, puede apropiarse más y mejor su vivienda.

Las posibilidades de variación en la organización de la vivienda se basan en unos pocos principios.

Las piezas húmedas se colocan en el núcleo central, dejando dos grandes áreas libres en ambos lados. Una despensa o cuarto técnico situado en el centro de cada vivienda forma un volumen centrífugo que orienta los movimientos. Ambas piezas crean una circulación por la cual ninguna intervención posterior puede impedir la distribución de espacios.

Dentro de la lógica de mantener un costo muy bajo encaja el uso de acabados muy sencillos pero dignos y capaces de otorgar calidad arquitectural a los espacios. En este experimento, la aceptación de la legitimidad de ciertos materiales para aparecer “tal como son” en las viviendas, reemplaza los reflejos habituales de neutralización de los interiores.

La posibilidad de compartimentar de modo diferente cada vivienda se consigue gracias a un elemento “fuera de lo normal”, rudimentario y genérico. Fijados directamente en el techo liso de hormigón en bruto, una serie de listones de madera (guías, soporte o simples líneas) sugieren divisiones del espacio según el uso que se anticipe.

Estas divisiones se consiguen con particiones de madera que no contienen ningún equipamiento eléctrico y están diseñadas para ser montadas, desmontadas y desplazadas por cualquier habitante. Se trata de elementos unitarios de contrachapado de pino con una solución de montaje y desmontaje muy simple, lo que posibilita sus futuras modificaciones.

El proyecto Bengalines se define por una trama regular, por ofrecer las mismas orientaciones y aperturas, porque cada nivel dispone de un amplio vestíbulo común. La equivalencia de las condiciones de vida en todas las viviendas es un fuerte determinante de esta arquitectura. No es una cualidad en sí misma, sino una estructura capaz. Se trata al mismo tiempo de traducir y crear una “tipología de la equidad” que respete y permita también la personalización de las necesidades y preferencias individuales.

Descarga *.pdf con más información AQUÍ