Obras

Second Home en Lisboa. selgascano

Editado por NuriaPrieto

Fotografías: Iwan Baan

Este es el primer proyecto que Second Home lleva a cabo fuera de Londres. Está situado en un ala en forma de L dentro del Mercado da Ribeira en Lisboa, un edificio muy conocido de la ciudad construido en 1882.

La única idea inicial ante este proyecto era la de preservar el carácter y los rasgos principales de este espacio y, al mismo tiempo, adaptarlo a su nueva función: un lugar de trabajo.

El edificio se caracteriza por un amplio espacio libre rodeado de ventanales enmarcados por columnas y por una cubierta soportada por vigas de hierro fundido. Mantuvimos todos estos elementos, así como la idea de un único espacio libre, proponiendo a las pequeñas empresas que fueran a trabajar que compartiera una gran mesa de 70 x 10 m dividida en tres partes, potenciando la relación y la comunicación entre ellas. Las formas curvas de la mesa daban a los miembros de cada empresa una zona más privada en la que poder concentrarse mejor en su trabaja sin perder el sentido de comunidad.

En esta ala del edificio en forma de L se proyectaron dos espacios completamente diferentes: una sala principal de trabajo en la que se sitúa la mesa y que ocupa el tramo más largo de la L, y un café y zona de descanso situados en el tramo más corto. Estos espacios se han diseñado de manera muy diferente, incluso opuesta para remarcar su diferente función: uno destinado a desarrollar actividades relacionadas con el trabajo y otro en el que la gente se relaje, hable y pueda esparcirse. Cada espacio tiene un ambiente y personalidad completamente diferentes.

Uno de los objetivos del proyecto era el de reducir el consumo energético del edificio. Trabajamos con uno de los mejores ingenieros medioambientales con el que hemos colaborado jamás, Adam Ritchie, y con él fuimos capaces de prescindir de la instalación de aire acondicionado y resolver la climatización, tanto de calefacción como de refrigeración, mediante un suelo radiante apoyado en la ventilación natural monitorizada y basada en los mecanismos habituales de los invernaderos. Y tal vez en ellos nos inspiramos al proponer como forma para aumentar la privacidad y mejorar la calidad del aire, el colocar 1.000 plantas sobre la gran mesa de trabajo. De hecho, esas 1.000 plantas es lo único que distingues cuando accedes a la sala de trabajo, a pesar de que comparten ese espacio con 250 sillas, 100 luminarias y 250 personas. En esa alta densidad ocupacional la gran mesa invernadero es la protagonista.

selgascano

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