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Protección artística. David

Editado por NuriaPrieto

Durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos provocaban la destrucción de las ciudades, con cientos de muertes y el daño consciente a la identidad cultural del lugar. A sabiendas de esta situación y del expolio Nazi de la mayoría de objetos artísticos europeos, son muchas las personas que, a título personal o dirigidos por la propia comisión de algunos centros artísticos, los que toman la iniciativa para proteger el patrimonio y la cultura. Museos como el Louvre, el Museo Capitolino de Roma o el Victoria & Albert Museum, comienzan a evacuar sus obras. Sin embargo, no todas las obras se pueden desplazar. Aún con la incertidumbre frente a si la obra será o no robada, se toma la decisión de proteger in situ la pieza, para evitar que al menos las bombas o las vibraciones de éstas causen daños irreparables.

El David de Miguel Ángel es uno de estos casos en los que la pieza no puede moverse, por sus dimensiones y por la falta de recursos, se decide realizar una protección in situ. La ciudad de Florencia estaba siendo bombardeada y minada de manera constante, la destrucción de estructuras provocaba daños irreparables.

Colocación de minas en las calles de Florencia

Cuando se toma la decisión de proteger el David, los medios no son demasiados pero los trabajadores cercanos a la estatua toman la decisión de protegerla con ladrillo y sacos: ladrillo en contacto inmediato con la estatua y sacos de arena al exterior de éste, sujetos dentro de una estructura sencilla de madera. Para evitar el daño de la estatua, ésta se envolvió con tela, de forma que el mortero no tocase el mármol. Terminado el cilindro que envolvía al David, se levantó una estructura de madera sobre la cual disponer sacos de arena para amortiguar cualquier tipo de impacto.

Tras la guerra, se retiraron los sacos y se abrió la estructura de ladrillo, afortunadamente la estatua estaba en perfectas condiciones aunque muy sucia.