pdf Habitar el vacío Habitar el vacío
Con más información
Descargar
comentarios
Obras

Habitar el vacío. Josep Ferrando

Editado por NuriaPrieto

Al igual que el año 2015, la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae invitó al arquitecto catalán Josep Ferrando a diseñar una obra para construirla en un workshop con alumnos de la Universidad Finis Terrae, esta vez de cuarto año. Esta actividad se enmarcó en los ejercicios llamados “TAC” (Trabajo Académico Colectivo), los cuales tienen como objetivo dotar a los alumnos de experiencias académicas que involucren materiales reales, traspasando así el ámbito de lo representado por el de la obra construida.

En esta ocasión, a diferencia de la rueda de Los Vilos (TAC, 2015, acceso al Proyecto Ocho Quebradas, Los Vilos) que fue construida íntegramente en madera, el material a utilizar fue el acero. Se estudió su técnica de trabajo, ejercitando la soldadura, el corte, la perforación y el ensamblaje.

La obra sería instalada en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Quinta Normal. Para esto, se proyectó la instalación como un umbral, una puerta de acceso que al atravesarlo habla del acto de aproximación a un lugar.

El interior del MAC se caracteriza por ser una concatenación de salas de exposiciones alrededor de un atrio central que define el espacio y la estructura del edificio. Es en este lugar donde el espacio arquitectónico toma protagonismo. A través del vacío producido en su masa y del ritmo estructural de su perímetro, se produce una doble simetría en la planta tanto en el sentido de ingreso como en el perpendicular. La instalación ubicada en el exterior propondría un diálogo con el vacío interior del atrio, convirtiéndose en su umbral.

“El uso del acero permite una construcción esbelta y rígida, que al mismo tiempo que habita su propia espacialidad, tiende a desaparecer o masificarse según la perspectiva que tomemos respecto de la instalación” señala el arquitecto Josep Ferrando.

Debido a las dificultades que presentaba el material, se buscó simplificar al máximo el montaje. De esta manera, se planteó trabajar con una estructura en su mayoría ensamblable, evitando tener que soldar en altura. El trabajo se organizó en torno a una grilla cartesiana de 1m x 1m, donde se instalaron verticalmente los elementos que conforman la obra, la cual se prefabricó íntegramente en el Taller de Herramientas de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la U. Finis Terrae, donde se cortaron todas las piezas y se realizaron los ejercicios de soldadura. El trabajo de taller se extendió por tres semanas, dejando los últimos días para realizar pruebas de montaje, con el fin de tener un mayor conocimiento de ésta antes de llevarla al Museo.

Finalmente, se trasladaron todas las piezas ya previamente trabajadas al frontis del MAC de Quinta Normal, donde se ordenaron y clasificaron según su orden de armado. El primer día se trabajó en el trazado y el montaje de la plataforma de piso, dejando para el segundo día el montaje de todas las columnas y los elementos de amarre superiores que rigidizan y ordenan la trama. “A través de estos ejercicios, los estudiantes adquieren conocimientos basados en la experiencia empírica de trabajar en un proyecto que es capaz de materializarse para convertirse en obra. La experiencia de la construcción, nos permite reflexionar en la acción del construir y ser más conscientes en las decisiones proyectuales”, dice Andrés Echeverría, docente de la Universidad.

La obra se subdividió en cuatro partes; la primera se trató de un soporte de acero que amarraba las columnas mediante perfiles redondos que encajaban en el interior de éstas. La segunda parte se compuso de un piso conformado por placas de terciado, previamente perforadas en el centro para dejar pasar los perfiles redondos que soportarán los elementos verticales. Estas se pintaron con pintura negra y se recubrieron con una capa de poliuretano para alto tráfico.

A continuación, se montaron los elementos verticales, formados por perfiles de acero de 50 x 50 x 2mm cortados todos a 4,5m de largo sobre los tubos redondos soldados a la estructura de la base.

Finalmente, se coronó la estructura con una grilla de amarre formada por los mismos perfiles que se usaron para las columnas. Esta grilla queda estructurada por vigas cortas de 95 cm que amarran la columnata paralelamente en el sentido norte sur, siendo rigidizada en sentido oriente-poniente por el perfil completo de 9 mts. de largo. El sistema de anclaje de la grilla de coronación con los elementos verticales es a través de pletinas de acero en ángulo que se aprietan en el interior de los pilares mediante cuñas de madera, de esta forma la obra se ensambla y se rigidiza en su parte superior.

La unidad material se repite en una retícula de 9×9 columnas de 4,5 m de altura sobre una base de superficie especular que parece flotar sobre el lugar gracias a los 5 cm. de sombra que deja al aproximarse al suelo. La reflexión permite duplicar la altura, y al mismo tiempo aumentar la esbeltez de las columnas de acero, percibiendo un volumen construido de 9 m de alto.

Este juego óptico permite balconear el vacío desde el perímetro de la instalación, de la misma forma que se hace desde el primer piso del interior del atrio. Esto permite habitar el vacío al cruzarla, situando al visitante en los tres ejes de simetría que convierten la pieza en una abstracción del atrio interior.

La intervención es una estructura espacial, un espacio donde la estructura no se oculta tras una forma ni se contiene en su perímetro, sino que modela a través de su construcción y habita el propio espacio que define en simultáneo.

“La condición de arquitecto conlleva una dualidad entre el oficio y la didáctica; entre la práctica y el método. El proceso alimenta la finalidad última de ser una construcción, y la construcción alimenta al proceso, a la globalidad del proyecto arquitectónico. Cómo llegar a un lugar mereció por tanto el mismo mérito que llegar. Porque su interpretación mediante el proceso será más sensible con la condición humana, con el tiempo”, señala Josep Ferrando.

Para la directora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae, Magdalena Sierra, “Esta obra cumple con el objetivo que tenemos como Escuela, en el sentido de aportar a la sociedad con el trabajo que realizamos como arquitectos. Este tipo de intervenciones en que se experimenta con un material determinado, permite modificar no sólo la percepción de quien la construye, sino también que la obra se vaya modificando según las necesidades de cada momento. En esta línea, se está trabajando junto a la fundación Mi Parque para exponerla en el Parque Araucano, en el marco de la feria Jardinera, presentado una manera de habitar la obra en relación a las áreas verdes, para luego ser donada a un jardín infantil de la comuna de Cerro Navia, quienes se apropiarán de la misma estructura”.

Descarga *.pdf con más información AQUÍ