Obras

Mercado Vallehermoso. Picado De Blas

Editado por NuriaPrieto

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En el Mercado de Vallehermoso, un espacio en la memoria del barrio de Chamberí desde 1933, se encuentra en un estado de obsolescencia preocupante. El abandono del sistema tradicional de este tipo de comercios necesita una acuciante reconversión para responder la diversidad social que hoy existe. La regeneración de las infraestructuras comerciales colectivas en los barrios es paralela a los cambios en la forma y hábitos de vida de la sociedad. Durante los últimos años ha habido iniciativas de transformarlo radicalmente con la idea de embalsamar su piel para al menos salvar su memoria. Esas iniciativas que se sustentan en la explotación de un gran aparcamiento bajo sus cimientos, lo sustituyen por un sistema más acorde con el imperante mercado capitalista. Sin embargo hay otros caminos para activar la ciudad, quizás menos rentables, pero más acorde a la escala de lo pequeño, ‘que también puede llegar a ser hermosa’, como describe bien el economista Schumacher en su ensayo de 1973. Esta escala puede ser desarrollada por y para la gente, y su éxito no es impositivo, ni en su ética ni en su estética.

La activación que se pretende con estas intervenciones o cosidos, se basan en “regenerar el tejido de venta desde el origen del producto”. Rubén Valbuena, propone este cambio con Rocklette, y otros productores como Calaveruela, Joselín y Viñacerrón se unen a él centrando el comercio desde el productor, controlando la distribución y con la ventaja de presentar al comprador la mercancía con el conocimiento profundo de su fabricación, explicando la razón del precio justo. Lo nuevo es que paralelamente ofrece la experiencia de poder degustarlo cómodamente en el mismo puesto, o en el de al lado, lo cual les obliga a entenderse. Esta multiplicación de micro-espacios de degustación, generará una percepción dinámica y distinta en el espacio del mercado actual. El objetivo principal es que una insignificante ACCIÓN DISEÑADA cambie todo desde dentro. Se plantea un nuevo paisaje interno, basado en una nueva aptitud que necesita la complicidad de varios actores para poder funcionar. Esos actores serán los propios productores y la herramienta el diseño, generando juntos un cambio conceptual del propio comercio.

LA FORMA

Evidentemente, el tipo de puesto actual no es válido por su antigüedad, sino por su inadecuación a las nuevas acciones. “La buena forma” se dispone respondiendo a una nueva estrategia, de forma sencilla y contemporánea.

¿Cuáles son las cualidades de estos nuevos puestos?

-Cinético: aperturas móviles y distintas posiciones en base a varios usos.

-Limpio: actualización de materiales con criterios higienistas y eliminado

de techillos para visibilizar el espacio de la nave.

-Ligero: nuevos materiales de fácil reposición y todo desmontable.

-Ergonómico: diseños con accesos cómodos ¡sin gateras!, con medidas que facilitan las relaciones entre compra y venta.

-Sostenible: pensar en que sean económicos y por tanto un modelo repetible.

Todos ellos tienen un carácter distinto, pero con estas cualidades en común. Son personajes que representan su marca.

Sin perturbar el funcionamiento diario, lo cual es su sustento y una de las limitaciones del pequeño comerciante, los estatutos administrativos, disposición histórica de los puestos o de su estructura+fachada, se han transformando poco a poco los hábitos, horarios, perfiles sociales y por último su forma interior. Esta estrategia “a fuego lento” responde a una sociedad de barrio que también, con su complicidad, ayuda a vertebrar las virtudes que trasmite el productor rural, justo en el corazón de la ciudad.

La complejidad que puede generarse trabajando con estas estrategias no se pueden conseguir si se elimina lo existente. Como dice Juan Navarro Baldeweg, “la necesidad de trabajar con lo que ya existe pasa entonces a ser la tarea de transformar objetos ya formados, siendo la construcción mas y mas un proceso de metamorfosis”…” Se trata de reciclar no solo en un sentido físico sino sobre todo en el plano de los significados”.

Es sorprendente ver como habiendo intervenido solo en 4 cuatro puestos, en tres meses, podemos asegurar que la actitud del comerciante ya es diferente. De alguna forma el arquitecto ya no solo es el que da forma y dirige una obra, sino que concilia la posición de los nuevos con la opinión de los viejos sin modificar el día a día. El proceso está asimilado por el barrio de forma natural, y por imitación, la transformación está en marcha irreversiblemente. Promotores, trabajadores, comerciantes y compradores son cómplices del cambio. La renovación todos la entienden como una forma de tejer nuevos vínculos sociales. Veremos como en un año el Mercado de Vallehermoso tendrá otra oportunidad, un modelo tan ‘pequeño’ como sostenible<

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