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Obras

Restauración de panteón. Luis Gil y Cristina Nieto Arquitectos

Editado por CQ

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“La ciudad de los muertos ha sido tradicionalmente una versión escueta de la de los vivos, y un laboratorio de arquitectura, jardinería y escultura. De las urnas en forma de cabaña a los panteones palaciegos o los nichos colmena de sepultura social, la naturaleza y las fracturas de una cultura pueden discernirse en sus enterramientos.”

Luis Fernández Galiano, Memento Mori.

En este tiempo en que la calidad de la arquitectura funeraria sigue en su degradación a la de la ciudad de los vivos conviene salvar también los rastros tradicionales y cultos de la arquitectura funeraria de otros tiempos. Tiempos en los que la muerte era normal y no, como Baudrillard refiere, en que la muerte cotidiana se interpreta como una desviación, una anomalía impensable y vergonzante que esconder a no ser que pertenezca al espectáculo de la violencia de la guerra y el desastre susceptible de ser transformado en noticia. El encargo de los González Barros, antigua familia propietaria de un palacete de estilo historicista-ecléctico de comienzos del siglo XX –una de las primeras construcciones en hormigón en la provincia de Pontevedra– se realiza para salvar de la ruina, como dice Fernández Galiano, la otra construcción –el panteón familiar– que es versión escueta en la muerte de la ciudad de los vivos que representaba el citado palacete. Esa ecléctica construcción es fondo y paisaje, también social, del pueblo de Soutelo de Montes conocido por artistas como el músico D. Avelino Cachafeiro y el fotógrafo D. Virxilio Vieitez (del que se acompañan imágenes que ilustran la referida construcción del “chalet” y el último crecimiento del propio cementerio), también por la labor etnográfica, divulgadora y filantrópica de uno de los González Barros D. Constantino González.

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Localización, emplazamiento y lindes.

El panteón familiar de los González Barros se encuentra dentro de los limites definidos y cerrados del cementerio parroquial de Sta María Magdalena en el núcleo de Soutelo de Montes en el Concello de Forcarei, Pontevedra. Como acontece con muchas construcciones de esta tipología su emplazamiento actual se encuentra desarraigado de su limite natural original y hoy hace espalda con las zonas deportivas y de juego del colegio público de Soutelo de Montes. La imagen del fotógrafo Roi Alonso, “Del camposanto al campo de juego”, recoge perfectamente esta contradicción.

Definición arquitectónica y constructiva del inmueble.

El conjunto a restaurar consta de dos enterramientos colindantes y paralelos que comparten un muro. Uno exterior, tradicional de la primera década del siglo XX en granito y otro de lenguaje ecléctico, al igual que la casa madre, de muros ciclópeos de hormigón recebados, en forma de panteón-capilla a la izquierda del primero de los años 20 del siglo XX.

1.-El enterramiento exterior, de mayor antigüedad, tradicional pero ya de carácter culto en su configuración arquitectónica consta de dos túmulos funerarios superpuestos con acceso desde lápida frontal donde se encuentran las inscripciones.

2.-El enterramiento en forma de panteón-capilla posee una configuración espacial está organizada por una pequeña nave anterior donde se emplazan 8 enterramientos adultos y 4 infantiles y una cabecera posterior con un altarcillo de ofrendas de una altura menor. Constructivamente, al exterior no presenta elementos labrados en granito. Todas las figuras y diseño de elementos formales, arco conopial, pilastras, cornisas, volutas, frisos, etc., son elementos realizados por imitación de los comunes en granito mediante enfoscados de cemento sobre muros ciclópeos.

Descripción de estado actual y patologías observadas

Exterior.

Se observan envejecimientos propios de la falta de mantenimiento en el tiempo en las superficies de ambos enterramientos.

En las superficies exteriores del enterramiento en tipología de panteón se observan degradaciones y fisuraciones concretas de importante dimensión que se manifiestan en amplias grietas en las zonas de remate. También se observan deterioros por la separación de los morteros de algunos ornamentos que están próximos a su desprendimiento. La cubierta principal de teja hidráulica y su canalón interior no realizan su función impermeable dejando pasar al interior de los túmulos el agua de lluvia. La cubierta de la zona de capilla, de teja cerámica tradicional, se encuentra arruinada.

Interior.

Al interior del enterramiento en tipología de panteón se advierten deterioros en la práctica totalidad de las superficies debido principalmente a la falta de cualidad en el acabado original de las superficies. Éstas no eran superficies fratasadas con un empastado fino sino realizadas con enfoscados de superficie rugosa sobre la que se fueron aplicando con el paso de los años continuas superposiciones de diferentes tipos de pintura, muchas de ellas impermeables.

Se observan depósitos de microorganismos, líquenes y musgos en zonas amplias, que muy probablemente tienen que ver con las filtraciones y también con diferencias de gradiente térmico entre zonas macizas y vacías en los nichos. También se observan oxidaciones en algunos perfiles de remate de las juntas entre enterramientos.

Propuesta de acciones reparadoras y de mantenimiento.

Debido a un prolongado e inadecuado mantenimiento en el tiempo se ha producido un envejecimiento que precisa de acciones reparadoras urgentes y profundas para la reconstitución de las superficies tanto al interior como al exterior de los elementos funerarios. Estas tareas, en el caso que nos ocupa, deberán ir más allá de un mantenimiento común pues se hacen necesarias reparaciones y reconstituciones que lleven las superficies, muchas de ellas con amplias zonas fisuradas (al exterior) o bien por descomposición de los morteros y pinturas originales (al interior) a un punto cero para comenzar de nuevo un mantenimiento ordenado y pautado en el tiempo que impidan la aparición de futuras patologías del mismo signo de las detectadas.

Para evitar las filtraciones de agua desde la cubierta y canalones se propone la sustitución de la degradada actual cubierta de teja curva por una cubierta ventilada y estanca de zinc. También con el pretexto de aliviar formalmente la presencia de la cubierta respecto a las fachadas y de entonar su naturaleza de cielo con el horizonte plomizo de este área geográfica. Toda la rematería de zinc respetará los enlaces con la decoración de remate original del panteón.

Se recuperan también los huecos de los laterales de la capilla que habían sido cegados y que obstruían no sólo el paso de la luz si no la respiración natural del local en el testero. Se colocan unos vidrios circulares atados con varilla roscada que permiten como solución el paso de la luz y de la corriente de aire.

Pinturas al exterior que recuperan el doble tono y la diferenciación de los entrepaños y los motivos decorativos de los remates que configuran la estructura formal del conjunto. Blancos rotos con marrón puro al 20% y blancos rotos al 60% de negro.

Retirada de toda la iconografía y vasos de vidrio que se habían degradado y propuesta de sustitución por un círculo focal de mármol Macael como figura pura y abstracta que reordena la idea religiosa, aunque también laica, del conjunto a través de sus significados de protección, totalidad e infinitud.

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